domingo, 26 de marzo de 2017

120 - Emiratos Árabes


Dubái
El Burj Khalifa en Dubái

Como última escala del viaje iniciado en Singapur (Post 112), arribamos a Dubái para visitar los Emiratos Árabes, en la foto anterior el edificio más alto del mundo en la ciudad de Dubái, una verdadera maravilla de la arquitectura moderna. 

Avenida en  el “tronco” de una isla artificial en forma de palmera en Dubái

Dubái tiene una entrada de mar de unos 10 km llamada Dubái Creek que divide a la ciudad en la parte moderna y rica de la parte antigua donde están los “zocos” que son  mercados tradicionales de los países árabes, están los zocos de las especies, de las telas, del oro y en cada zoco hay varios comercios dedicados al mismo rubro, el del oro es toda una calle y las vidrieras están atiborradas de oro.

Un comercio de oro en un zoco de Dubái 

Antes del descubrimiento del petróleo, el creek de Dubái era un puerto donde se comerciaba con perlas y con oro, en la actualidad el turismo tiene un papel muy importante y potencia todos estos mercados. 
Barcos restaurant que recorren el creek de Dubái

Por las noches se pueden tomar embarcaciones que son a su vez restaurantes con espectáculos y recorren todo el creek.

Abu Dabi

 
Gran Mezquita del Sheikh Zayed

En la foto anterior se ve  la Gran Mezquita del Sheikh Zayed, la más lujosa del mundo, la más grande está en La Meca en Arabia Saudita.

Interior de la mezquita

 La alfombra que es la más grande del mundo pesa 47 toneladas y fue hecha por 1200 mujeres iraníes.

Hotel Emirates Palace

Puerta de entrada al inmenso hotel que se ve al fondo, detrás están las playas sobre el Golfo Pérsico.

Edificios modernos cerca del hotel anterior

La península Arábiga

La península Arábiga es la continuación del desierto de Sahara en África, consecuencia de los vientos alisios, la ubicación de esta península está a mitad de camino entre Europa y los gigantes de oriente India y China, está rodeada de mares y siempre fue paso obligado de la ruta marítima de las especies en el océano Índico entonces llamado mar de Eritrea. Sabiendo que este amplísimo territorio tuvo escasa población nómade y que estuvo al margen de todos los imperios que se sucedieron alrededor del mar Mediterráneo, concluimos que la ubicación geográfica solamente no es garantía de desarrollo. Estos países solo pudieron crecer y en forma espectacular, a partir de la explotación del petróleo y en especial los emiratos  al ser un protectorado inglés que le permitió a los jeques actuales prepararse en Londres para manejar estos  recursos no renovables en una forma inteligente y apuntando a un futuro sin dependencia del petróleo.

Vuelos en tiempo real [1]

Pero también fue el despertar económico de los tigres asiáticos y la desregulación del tráfico aéreo mundial, lo que determinó que los países del golfo pudieran aprovechar su posición geográfica estratégica como centros de conexión aérea (hubs), con gran flujo de vuelos intercontinentales, se estima que en pocos años alcanzarán a 500 millones de pasajeros por año.

La imagen anterior es la captura de pantalla de una página de seguimiento de vuelos online [1], donde se aprecia la “nube” de aviones procedentes de Europa que van con destinos del sudeste asiático, China, Australia, etc. En realidad en esta visita aprovechamos esta escala obligada para cambiar de avión. Salimos de Buenos Aires en un avión de unos 300 asientos que hizo escala en Río de Janeiro para tomar más pasajeros y de ahí cruzar el Atlántico, el continente africano, la península arábiga y por fin aterrizar en Dubái, pero en este gigantesco aeropuerto  cambiamos a un Airbus 380 con 853 asientos situados en tres niveles con el que volamos a Singapur, otro hub importante con el mejor aeropuerto del mundo.


Aeropuerto de Dubái hub de la línea Emirates.

Despidiéndonos de Asia, digamos a modo de resumen que los países visitados abarcan los lugares donde nació la cultura occidental, la greco-romana que era politeísta en sus comienzos y también donde nacieron las tres religiones monoteístas, con origen común en la tradición judía. Esta última fue profundamente influida en el período helenístico que duro unos tres siglos sobre todo desde la ciudad de Alejandría.

Alejandría era un glamoroso centro cultural y artístico donde estaba la famosa biblioteca que llevaba su nombre, pero el destino quiso que aquellos pueblos que habían sido educados en la búsqueda de la verdad a través de la filosofía, que es la forma racional de investigar lo sobrenatural, después, con el aprovechamiento político de la iglesia cristiana en el ocaso del imperio romano de occidente y durante el imperio bizantino, los cristianos primero y los islámicos después, atacaron Alejandría por ser pagana, acabando  con la última luz de razón que quedaba en el mundo  y se iniciaban así mil años de oscurantismo donde la razón fue reemplazada por las verdades reveladas por un Dios iracundo y violento.