lunes, 28 de febrero de 2011

93 - Laguna Grande

 Regresando del Campo de Piedra Pómez (post anterior), almorzamos en la hostería, partiendo luego hacia Laguna Grande por el camino que lleva al volcán “Galán”.

Camino a Laguna Grande

Nos acompañaba Rolando un guía de la zona, fue en la camioneta de Edgardo Niz y volvió en la de Julio Sierralta, de tal manera que ambos grupos pudieran escuchar sus interesantes comentarios y las coplas de su creación entre las que está: Canto a la Madre Tierra (La Pachamama).

Vicuñas

Vimos una gran cantidad de vicuñas en el camino, según nos explicó Rolando, es época de apareamiento y los machos jóvenes le disputan el aren a los “relinchos” tratando de robarle algunas hembras y formar nuevas familias, para conseguirlo utilizan distintas tácticas de distracción donde uno de los machos provoca al relincho mientras el otro aprovecha para separar alguna hembra joven que quedó rezagada. También suelen pelear entre ellos, justo vimos como al golpearse con la cabeza les sale una nube de polvo del pelaje.

Parinas en Laguna Grande

Pasamos cerca de dos lagunas con pocas parinas, hasta que por fin se abre un gran valle donde está Laguna Grande (de unas 500 Has), un cartel indica que es la colonia de parinas chicas o flamencos de James más grande de Argentina, hay miles de ellas de color rosado.

Cargando los cuatriciclos en hostería “La Pómez” en El Peñón

A la mañana siguiente cargamos los cuatriciclos y emprendimos el largo regreso a casa, 350 Km hasta Tinogasta.

Calles de El Peñón vistas desde la hostería

Pasamos por una diversidad de hermosos paisajes, con montañas tornasoladas por el amarillo pasto “coirón” y campos repletos de vicuñas algunas tan mansas que se pueden ver a pocos metros del vehículo.

Vicuña a pocos metros del vehículo

Muchas vicuñas tienen una etiqueta verde en la oreja, seguramente son productoras de lana y pertenecen a alguien que las esquila regularmente. El color de las vicuñas de esta zona es más claro que las de la cordillera de Tinogasta.

Última imagen del altiplano

Con esta última imagen nos despedimos del altiplano y comenzamos a bajar hacia Belén.

Perfil vertical desde Belén hasta El Peñón

El perfil vertical muestra claramente por que Antofagasta pertenece al altiplano. Belén, a la izquierda, está a 1.270 m y El Peñón, a la derecha a 3.470 m elevándose 2.200 m en 194 Km. Bajando se pasa por las cuestas de Indalecio y de Randolfo, las vistas son espectaculares.

Barranca Larga

Al llegar a Barranca Larga al medio día, paramos a almorzar en el excelente restaurant y hospedaje Doña Pirucha, si tenemos en cuenta que en un pequeñísimo pueblito, casi diría un caserío, esta señora merece nuestro reconocimiento por lo bien que tiene su negocio.

Doña Pirucha en su restaurante

Seguimos hasta Villa Vil y nuevamente (post 91) quedamos impresionados de las formaciones que parecen la proa de barcos y al fondo una falla donde quedan expuestas rocas sedimentarias que la meteorización les ha dado la forma de columnas de catedrales góticas.

Para finalizar esta hermosa aventura de cuatro días, dos de viaje pero parte fundamental del paisaje y dos en lugares puntuales de Antofagasta, entramos a El Shincal, cerca de Londres.

Vista del altar de la Luna desde el altar del Sol

Los Incas construyeron este lugar sagrado donde el morro del fondo es el altar ofrecido a la Luna (Quilla) y lo observamos desde el altar del Sol (Inti), están orientados en dirección de la salida y puesta del Sol.

Planta de Shinqui

El nombre “El Shincal” proviene de este arbusto llamado shinqui que servía para techar las construcciones, generalmente de piedra.

Nota: esta aventura comienza con el post 91, sigue con el 92 y finaliza en este.

domingo, 6 de febrero de 2011

92 - El Peñón

Con las últimas luces del sábado llegamos a “El Peñón”, tras la cena en la hostería dimos un paseo por el pueblo, bajo un cielo blanco de estrellas y entre el ladrido de los perros que desconocían a los visitantes. Con un sueño reparador nos levantamos a desayunar.

Cena y desayuno en la hostería “La Pómez”

Después de un recorrido de 25 km, pasando cerca del volcán Carachi Pampa, llegamos a una planicie cercana al campo de piedra pómez donde hicimos la base para dejar las camionetas y bajar los cuatriciclos. Creamos un “waypoint” en el GPS para tener una referencia para volver a ella en caso de extraviarnos. Muchas personas se perdieron en este campo porque una vez dentro de las formaciones es imposible saber donde se está, es como andar por las calles sin nombre y sin número de una ciudad de 25 km de largo por 5 de ancho.

El grupo en la “base” y primer encuentro con la piedra pómez

En la parte superior de la foto anterior, de izquierda a derecha: Nélida Pereyra, Noralí Sierralta, Edgardo Niz y su esposa Teresa, Ramón Ángel Rojas, Julio Sierralta y Manuel Moreno. Como en esta aventura íbamos sin guía, paramos una camioneta que volvía y alguien nos indicó que entráramos al campo mucho antes de donde debiéramos haberlo hecho.

Camino marcado por el GPS

El trazo azul es el camino de 25 km desde El Peñón hasta el campo de piedra pómez, pasando cerca del volcán Carachi Pampa, el rojo es el circuito hecho dentro del campo y donde sacamos las fotos que se muestran, el camino que termina en Las Papas (Tinogasta) recorre el borde izquierdo del campo de 22 km como mide la regla (amarillo). Está claro que de no habernos dicho que entrásemos por ahí, hubiéramos conocido una zona mucho más extensa que luego nos enteramos tiene “edificios” de piedra más grandes que los mostrados.

Arriba una “avenida” en la ciudad de piedra y los 6 cuatriciclos

Preparándonos para la filmación
Ver video de la excursión en cuatriciclos en:

Avanza la caravana

Un malentendido gracioso se produjo cuando el guía de la camioneta dijo a uno de nuestro grupo que no entrásemos al campo con los cuatriciclos porque los destruiríamos. Por tener el GPS y ser el más veterano llevaba el cencerro, advertí entonces a los demás que tuviéramos muchas precauciones cuando salgamos de las calles de arena negra porque quizás, escondidas en la roca blanca, pudiera haber alguna piedra muy aguda que dañara los neumáticos.


Un alto en el camino

Haciendo un alto en el camino, sale la conversación de que no había podido ver dónde estaba el peligro que señaló el guía, cuando Ramón Ángel me dice que entendí mal la advertencia, que se refería a que el entrar en cuatriciclos dañaríamos el medio ambiente, no los cuatriciclos. Especulamos después que quizás a los guías no les convenga que los turistas vayan en estos versátiles vehículos ya que pueden recorrer el área en poco tiempo sin necesidad de ellos y una muestra estaba ya a la vista al hacernos equivocar la entrada.

Arriba: formaciones bajas, abajo: de regreso a la base

Un verdadero encuentro con la naturaleza en el estado más puro se iba terminando, la sensación de haber estado en otro mundo, como lo definen todos los turistas que pasaron por esta recóndita geografía catamarqueña, dejaba la tranquilidad de haber conseguido el objetivo de llegar, pero a la vez se insinuaba en nuestros espíritus el vacío que nos llamará una y otra vez a volver, a completar la tarea de recorrer todo el campo, para ver todos sus misterios y todas las obras del Gran Arquitecto Creador.

Formas caprichosas de piedra pómez

Con estas últimas imágenes y pasando por unas enormes dunas, volvimos a la base y desde ahí a la hostería para continuar a la tarde con una nueva aventura a Laguna Grande.


91 - Antofagasta de la Sierra

Teníamos información que durante la época de lluvias es el peor momento para visitar Antofagasta, los ríos crecen y pueden dejar atrapados a los viajeros, entre las corrientes bravías del río Villa Vil, o los muchos otros que hay entre Tinogasta y Belén. Pero para el grupo de cuatricicleros que ya sentíamos la adrenalina de la aventura era tarde para reflexionar, estábamos ya en camino a las 10 de la mañana llevando 6 cuatricilos y contábamos con las reservaciones para ese día en la hostería de Antofagasta.

 Arriba: río El Tambillo, abajo: río Villa Vil

Consultamos a personas conocedoras del camino a Antofagasta, que estaban a la espera de cruzar y los pronósticos eran desalentadores, pese a ello y tras almorzar en Belén seguimos hasta el río Villa Vil sabiendo que si superábamos ese obstáculo llegaríamos a destino.

Con la presencia de una máquina de vialidad que sacó las piedras de los ríos pudimos pasar y seguimos por el exótico camino entre Villa Vil y Barranca Larga. A la izquierda y por varios kilómetros se observan formaciones que recuerda la proa de barcos y al fondo las rocas sedimentarias de la montaña parecen catedrales góticas.

Valle de los Barcos

Por fin llegamos a Antofagasta a las 9 de la noche, la hostería era muy buena para estar en este pequeño poblado, esa noche como había una fiesta en el salón del hotel, cenamos en casa de doña Cirila, quien nos adelantaba todo lo hermoso que veríamos al día siguiente. Llamamos al guía turístico y empresario Pedro Vázquez para tratar sobre el servicio para el día siguiente.


Hostería de Antofagasta

A la mañana partimos en tres camionetas a Real Grande, 25 Km de paisajes multicolores, parando a ver dibujos hechos sobre piedras a la intemperie por habitantes de épocas remotas, un paraje con un arroyo y vegas donde veríamos petroglifos pintados con material rojo en refugios de roca.


Real Grande

Petroglifos representando una familia y animales

A la tarde fuimos a visitar la laguna de Antofagasta que está al lado del volcán homónimo y un poco más lejos el volcán Alumbrera, ambos expulsaron material piroclástico que se observa al lado del camino.


Laguna de Antofagasta

Tras recorrer la laguna fuimos a visitar el asentamiento aborigen del Coyparcito a pocos kilómetros de Antofagasta.
Asentamiento indígena de Coyparcito (26º 5,210’ ; 67º 25,890’)

En esta vista satelital se observan los muros de piedra muy deteriorados de Coyparcito, que fue dominado por los Incas en tiempos en que llegaban los conquistadores españoles a América. Luego subimos a una lomada donde se encuentra el Complejo Pucará desde donde se observan unas vistas panorámicas del pueblo de Antofagasta.

Vistas de Antofagasta de la Sierra

A las 19 partimos hacia el Peñón admirando el impresionante paisaje creado por los volcanes que distribuyeron en sus alrededores abundantes cantidades de lava y vidrios volcánicos.

Material piroclástico, arriba basaltos, abajo campo de piedra campana (obsidiana)

Esta curiosa piedra es un vidrio volcánico que al golpearse emite sonido metálico, es la obsidiana u oxidiana y tiene una larga historia desde el principio de los tiempos, por su facilidad de formar filos se usa como cuchillo y los aborígenes hacían flechas con ellas. Quien desee entretenerse leyendo sobre las propiedades mágicas de la obsidiana puede empezar por el siguiente vínculo: http://www.placerybienestar.net/higiene/cristales/obsidianaverdad.pdf.

En el próximo capítulo: “El Peñón”