martes, 17 de marzo de 2009

73 - Campos, ríos y dunas

A las 17:30 partimos hacia una nueva aventura, esta vez intentando atravesar el campo al este del río Abaucán, en dirección al Gigante Dormido sobre las sierras de Zapata, al sur del campo de Arana Pampa. En cuatriciclo Honda, Carla y Marcelo, en Polaris, Nélida y el autor.

Campo al este del Abaucán

Este campo con forma algo triangular, junto con Arana Pampa y hasta Copacabana, tienen unas 14.000 Has, es tan grande que nuestra incursión solo sirvió como primera exploración.

Obstáculos en un curso de agua seco

Generalmente seguimos alguna huella pero aquí se acabaron al menos las variantes elegidas y tuvimos que seguir un curso de agua seco, que a medida que se acercaba al río aumentaba la densidad de la vegetación, hasta hacer imposible continuar. El canasto atado en el frente del Polaris es para llevar a mano la filmadora, el GPS, la cámara fotográfica y hasta el celular y botellas con agua.

La vegetación nos impide continuar

Como Carla y Nélida no conocían las dunas próximas a las sierras de Copacabana, decidimos volver al río y tratar de alcanzar la confluencia con el Colorado, es de destacar la valentía de estos jóvenes que no dudaron en lanzarse por este terreno pantanoso sin doble tracción, lo que determinó que no pudieran aflojar la velocidad por varios kilómetros hasta tocar tierra más o menos firme. Llegaron tapados de barro porque el Honda de Marcelo no está habilitado para llevar acompañante y la rueda delantera iba tirándole barro en las piernas y brazos de Carla.

Río Abaucán o Salado a la izquierda el cuatri de Marcelo

El río Abaucán tiene distintos nombres desde su nacimiento en Medanitos, donde realmente se llama río Fiambalá, en la parte que mostramos parece que cambia de nombre a río Salado, que es un nacimiento de agua ya que pocos kilómetro antes el lecho estaba seco. El que llamamos Colorado, en los mapas del GPS se llama río De la Costa. Pero lo interesante es saber que a lo largo de su curso tiene varios “nacimientos”, en Medanitos por ejemplo, los regantes levantan toda el agua y continúa seco hasta el campo de Los Morteros, donde hay un nuevo nacimiento, que junto con el río La Troya, son los que riegan El Puesto, este sería el tercero y es el que riega La Puntilla y Copacabana.

Acercándonos al Colorado

Era la primera vez que el Polaris tocaba el agua, fue divertidísimo porque no sabíamos que para ir a las dunas por dentro del río, pasaríamos por zonas pantanosas que pusieron a prueba el nombre de “todo terreno” que tienen estos increíbles vehículos.
Nota:

En YouTube puede verse el paso del cuatriclo por una zona pantanosa. Tal como se explica en el comentario del video, al tener que oprimir el acelerador y conducir con la mano derecha, debe tomarse la filmadora con la izquierda lo que impide ver el display, esta es la razón por lo que la escena por momentos se sale un poco de marco.

http://www.youtube.com/watch?v=lMmJxXGD8_k

El fragmento de video original en formato MPEG-2 tiene 97,8 Mb, fue convertido al formato WMV (Windows Media Video) para comprimirlo a 2,6 MB. Una conexión lenta puede tardar 20 minutos en cargarlo pero vale la pena para tomar idea de cómo se viven estas aventuras.

Por fin tierra firme, confluencia del Abaucán y Colorado

A partir de este punto nos dirigimos al oeste pasando por debajo del puente del río Colorado y tomando la vieja ruta nos dirigimos a las dunas, correría de perros mediante, llegando con las últimas luces del día, no me explayo en el tema ya que fue descripto en un artículo anterior.

Marcelo, Carla y Nélida sobre las dunas de Tinogasta

Las luces del cuatri muestran el atardecer, no obstante nos dimos tiempo de avanzar por la cima de las dunas y lanzarnos por las laderas empinadas de arena suelta, a la distancia las luces de Tinogasta anunciaban la llegada de la noche. Volvimos sin sacar la mirada del suelo para no perder las huellas que nos marcarían el camino de regreso.

El recorrido fue de 39,5 Km y tardó 3 horas, 11 minutos, 15 segundos.

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