martes, 8 de diciembre de 2009

86 - El encuentro

En un acontecimiento inédito, nos reunimos los egresados de la promoción 1968 -69 de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo el 27 de noviembre de 2009.

Roberto ANCONETANI - Raúl ARQUE LATOUR - Osvaldo Sixto BERMEJO - María Mirta BIAIÑ - Emilio CÁCERES - Kevin CAILLET BOIS - Osvaldo CAPPÉ - Héctor CHECA - Oscar César CIOTTI - César CUELLO ROCA - Raúl DEL MONTE - Eduardo DÍAZ PERALTA - Roberto DOMENECH - Graciela FASCIOLO - José G. GARCÍA SAEZ - Orlando GONZALEZ - Ernesto HUGALDE - Rolando KAISER - Carlos LARREGUY - Jorge LARRIQUETA - Alberto LASMASTRES - Erica LÓPEZ - Horacio LÓPEZ - Miguel MANZANERA - Oscar MARTÍNEZ - Antonio MÁS - Salvador MICALI, - Edgardo MOSCARDI - Dardo Roberto MUR - Juan NOLTING - Silvia OREMIANER - Rodolfo PERINETTI - Inés del Carmen RIVERA - Ángel RODRIGUEZ - Elba ROMANO - Juan Bartolomé SÁNCHEZ - Mariano SANTOS - Alejandro SCOLARO - Juan Carlos SCORDO.

La noche anterior se produjo el verdadero reencuentro lleno de emotividad tras un paréntesis de 40 años, en el que muchos de nosotros no nos volvimos a ver. En un restaurante de la ciudad de Mendoza concurrimos con nuestras esposas, quienes confraternizaron con los compañeros y entre ellas como si fuéramos amigos de toda la vida. En aquella época con este grupo, realizamos infinidad de visitas a bodegas y fábricas de todo tipo y compartimos extensos viajes de estudio por el sur y el norte del país visitando inclusive países vecinos.


En el río Paraná en un viaje al noreste (diapositiva de A. Scolaro)

Al día siguiente y tras un desayuno en la facultad, en Chacras de Coria, fuimos al salón de conferencias de la cátedra de horticultura donde escuchamos una clase conmemorativa dada por el Dr. Ing. Jorge Tacchini, que fuera nuestro profesor de Economía y Administración en la década del 60. De brillante trayectoria y con sus radiantes 82 años nos habló de cuanto cambió todo en este tiempo.

Esperando la clase de Tacchini (1ª fila 3º de corbata)

Contó Tacchini, que su esposa, también ingeniera agrónoma, iba a clase de traje y tacos altos, una vez en un trabajo práctico, los alumnos debían ir tras la mancera de un arado tirado por un caballo, lo cual para los varones no significaba un gran problema, pero esta chica ¡debió arar de taco alto!, contrastando con algunos alumnos de hoy que asisten de bermudas y hojotas.

Pasaje San Martín

Muchas de las anécdotas de aquellos años de estudiante ocurrieron en un departamento que alquilábamos en la galería San Martín (en la foto: 3º piso justo sobre el arco de entrada), Los inquilinos, varios de otras provincias o del interior de Mendoza, dedicábamos las horas libres a preparar una obra de teatro, basada en la poesía el “Fausto Criollo” de Estanislao del Campo, pero modificada de tal manera, que en la última estrofa se escondía una trampa para que cayeran los ingenuos, que veían frustrado en un instante su porvenir en las tablas.

Parte de lo que conté a lo largo de este blog y que por lo tanto hace de alguna manera a la historia productiva de Tinogasta, tiene que ver con esta etapa vivida en Mendoza, algunas decisiones administrativas claves, tomadas en los 70 en la finca” Istataco” que cambiaron rápidamente su fisonomía, habían sido estudiadas previamente en los gabinetes de esta universidad y para el posterior desarrollo de las agroindustrias sirvieron el estudio de la enología y las numerosas visitas a empresas realizadas en esta pujante provincia.

Frente actual de la facultad

En los 60 en un período de gobiernos militares, la facultad era un lugar silencioso y limpio, lo único que se podía hacer era estudiar y trabajar, no recordando referencia alguna a discusiones políticas, ni graffitis que ensuciaran el edificio como suelen verse en la actualidad en universidades de Buenos Aires o Córdoba. En la actualidad sigue siendo limpia y ordenada, llena de parques y jardines demostrando que Mendoza es una de las ciudades más civilizadas de Latinoamérica.

Aquellos que no éramos de Mendoza, contábamos con el “Hogar y Club” un lugar donde no solo almorzábamos y cenábamos, cuando podíamos nos extendíamos en interesantes sobremesas, jugábamos al ajedrez, participábamos de numerosas charlas que daban diferentes personalidades de todos los ámbitos y los viernes proyectaban películas explicadas. Este “hogar” era pago pero accesible al presupuesto estudiantil y concurrían alumnos de todas las disciplinas, es por eso que en la extensa lista de amigos había médicos, ingenieros en minas, economistas, psiquiatras, etc.

martes, 1 de septiembre de 2009

85 - El Pozo II

Loma de Istataco

El domingo 30 de agosto iniciamos una nueva aventura en Medanitos y aprovechando la vista privilegiada del valle que ofrece esta loma, señalamos a los que participaban por primera vez, los lugares que visitaríamos. En la foto, de izquierda a derecha: Miriam Samedy, médica cardióloga, Nélida Pereyra, los esposos Rojas, Ramón Ángel y Paola ambos odontólogos con sus hijos Nicolás y Victoria, Rodolfo Sosa, médico, el más experimentado en aventuras en cuatriciclos y en motos del grupo, la hija de Claudia de nacionalidad española y Claudia Sosa hermana de Rodolfo, adelante el hijo de Rodolfo, Marcelo García que casi siempre nos acompaña y por último el inefable “Flaco” Niz, principal organizador de estos eventos con su esposa Teresa.


Camino marcado por un GPS desde La Banda hasta EL Pozo

La fotografía satelital tomada de Google Earth, indica el camino, desde el lugar donde descargamos los cuatriciclos en la localidad de La Banda, en Medanitos, hasta la llegada al borde de El Pozo. La observación de estas imágenes satelitales nos llevaron a preguntarnos que serían estas extrañas barrancas, que según el medidor de alturas tendrían más de 300 metros de profundidad. La tecnología satelital que permitió fotografiar todo el planeta, se complementa aquí con la del GPS, basada en otro grupo de satélites que marcan nuestra posición, posibilitándonos seguir el trayecto más directo que permite el relieve del terreno. Estos prodigios de la era espacial se combinan a su vez con otra maravilla de la ingeniería mecánica: los cuatriciclos, estos minúsculos artefactos fabricados para que viaje una sola persona fueron capaces de subir 900 m en 40 minutos, recorriendo casi 9 km de durísima trepada, llevando a diez adultos a uno de los lugares más insólitos del departamento Tinogasta.

5 cuatriciclos y 10 adultos llegan al borde de El Pozo

Cuando iniciamos la trepada, el Polaris primero porque llevábamos el GPS, tuvimos que retroceder dos veces para comprobar por que los otros se retrasaban, casi al final solo un cuatriciclo se veía avanzar a la distancia pero no distinguíamos quien era, pensábamos que los demás habían abandonado o que habían decidido no subir. Una vez detenidos en las proximidades de El Pozo y por detrás de una lomada ,vimos aparecer a Rodi con su hermana Claudia, a los pocos minutos sentimos el rugir de otro motor que se acercaba y quedamos expectantes hasta ver aparecer a Marcelo con Miriam, como no se escuchaban más ruidos, los seis comenzamos a caminar hacia el borde de la barranca cuando un nuevo cuatriciclo se acercaba, era Ramón Ángel con Paola, por último llegó también el “Flaco” con Teresa. Fue una alegría ver que todos habíamos podido llegar al objetivo, después nos contaron las peripecias que pasaron cuando se enterraban los cuatriciclos y las mujeres debían bajarse a empujarlos.
Ver video en: https://www.youtube.com/watch?v=J2u6zEOdRY8
Para registrar el momento nos tomamos una foto con el disparador automático

Para el autor y Nélida, esta era la cuarta vez que intentábamos llegar a El Pozo, la primera se contó en un post anterior y la segunda llegamos a 1,5 km pero tuvimos que volvernos por la llegada de un fuerte viento zonda que nos borró las huellas del cuatriciclo, guiándonos solamente con el GPS y con antiparras que nos protegían de la arena. Unas semanas después llegamos a 150 m de El Pozo con Juan Ollier que iba en un Honda 400, pero justo en el momento que nos asomaríamos a la barranca, una tormenta de arena nos hizo salir a toda velocidad del lugar.

El Pozo, a 330 m de profundidad se ve el cauce de agua que produjo las barrancas (S27 33.492 W67 29.716)

El lugar, un escenario imponente, produce una sensación de mágica atracción, como un imán que quiere arrastrarnos por ese gran embudo a las entrañas de la Tierra y la montaña de piedra límpida, obscura y reluciente que se levanta en frente, contrasta con las blancas arenas de este médano, el más alto del mundo.

Brindando por la aventura en la finca “Istataco”

Tras la emocionante aventura llegó la hora de un merecido descanso y mientras los temas se van regando con un fino Cabernet Sauvignon de la misma finca el “Flaco” Niz hace ver sus cualidades de asador.

Miriam conduciendo el Polaris junto a Nélida pasean por las dunas de Tatón

Por último el broche de oro de todas las aventuras en Medanitos, desde las 5 de la tarde y hasta la puesta del sol un paseo por las aterciopeladas dunas de Tatón.
NOTA: Aproximadamente por cada 5 aventuras publicamos un post, no obstante una idea de las actividades cuatricicleras pueden verse en los fragmentos de video publicados en YouTube:
Ejemplo 1 Maniobras peligrosas en el filo de una duna de Tatón con el Dr. Sosa y Marcelo García:
http://www.youtube.com/user/cuelloroca#p/a/u/1/bVMAQEPgqKo
Viaje de Tatón a Antinaco por entre las famosas dunas de Tatón:
http://www.youtube.com/user/cuelloroca#p/a/u/0/qSbUM8Kew_k

martes, 28 de julio de 2009

84 - El Durazno

Mientras esperaba a Niz en el desvío hacia El Durazno, próximo a la Cuesta de Zapata, se acercaban 4 jinetes bien pertrechados, uno se detuvo y mientras hablábamos del camino que faltaba recorrer, noté en su mano izquierda un recipiente forrado en tela, seguramente con algún tinto de la zona, más adelante al cruzar el primer río, encontramos apeados una docena más de jinetes, eran las dos de la tarde del domingo 26 de julio, después nos enteramos que todos se dirigían a El Durazno a participar de los festejos por San Pantaleón.

El domingo anterior habíamos llegado hasta unas gargantas muy estrechas entre las montañas por donde bajaba un río, pero era demasiado tarde para seguir y regresamos. Esta vez pasamos las gargantas y el río se abre a un escenario montañoso.

Al llegar al paraje “Peñas Coloradas”, nos detuvimos a esperar a nuestros compañeros, que se distanciaban para evitar la tierra del camino, estábamos dentro de un río seco cuando vimos a la distancia que se aproximaba un hombre de figura longilínea, se acercó a la ventanilla y con un tonillo acorde al tintillo que parecía acompañarlo, nos pidió que lo lleváramos hasta El Durazno, cargó unos bolsos en la camioneta de Niz ya que en la nuestra el cuatriciclo ocupaba toda la caja y seguimos viaje.
Río El Durazno a pocos km. de la localidad homónima

Viendo que las jarillas estaban verdes a diferencia de las del campo abierto, que se habían helado con la ola polar de estos días, le comenté a nuestro pasajero:

- Parece que aquí no hizo tanto frío.
- No, aquí es caliente, respondió.

En la curva siguiente, del lado de la sombra se veía escarcha por lo que dije:

-¿Ve la escarcha en la rivera?
- Si aquí es muy frió respondió, mientras se acomodaba para dormitar.

A cada momento se reanimaba y miraba hacia atrás diciendo:

-¡No viene el Flaco....! Quizás porque nos escuchó nombrarlo así a nuestro amigo.

De pronto entramos en una quebrada con rocas repletas de agujeros como gigantescos quesos Gruyere, y verdaderos muestrarios de rocas metamórficas formadas de areniscas y cantos rodados comprimidos.

-¡No viene el Flaco...! Lo esperemos, repetía el machado, al punto que empecé a sospechar que el interés por no alejarse de la otra camioneta era porque en los bolsos dejó la mamadera de tinto.

Por fin llegamos a la entrada a El Durazno donde se bajó nuestro etílico acompañante y corrió a sacar sus bolsos de la Toyota de Niz.

Más adelante nos bajamos a observar como el agua que gotea por las raíces colgantes de las cortaderas, que quedaron semidesnudas en la orilla del río, llegaban hasta el suelo formando verdaderas columnas de hielo.

Penitentes en la rivera del río El Durazno

Unos pocos km. más delante de las fotos anteriores, el camino termina en un lugar llamado La Aguada donde hay solamente una vivienda, decidimos retroceder hasta una sombra para hacer el asado.

Mientras se hiciera el asado, iría a hacer un reconocimiento del camino con vistas a que en un próximo viaje, cuando el Flaco se mejorara de su pierna, pudiera ir él también en su cuatriciclo.

Es así como emprendí viaje por un estrecho sendero de animales, donde las huellas en partes eran tan profundas, que si caían las ruedas del cuatriciclo quedaba a punto de volcarse, entre medio de subidas, bajadas y curvas peligrosísimas encontré al machado, parado a la orilla de un alto. Aparentemente había incrementado su graduación alcohólica en el interin.

-Llevame, me dijo en un tono distinto al trato medianamente respetuoso que tenía en la camioneta.

-No, el camino es muy peligroso respondí, pensando que era un despropósito llevar un personaje en ese estado por ese camino.

-No llevame, insistió y tirando los bolsos en el portaequipaje del cuatriciclo se subió de “prepo”.

-Vamos ordenó.
-Bueno agárrese bien de las barandas le pedí.

Cuando el Polaris comenzó a mostrar toda su bravura, el machado comenzó a apretarse con las piernas para mantenerse montado, ya que una mano la empleaba en sujetar el bolso con la mamadera y el camino empeoraba tanto, que continuar montados era más difícil que domar un potro como se ve en el festival de Jesús María. Por fin llegamos a un obstáculo imposible de pasar.

-Bueno hasta aquí nomás llegamos le dije.
_ ¡Seguí carajo...! espetó el machado.

-Oiga, no se puede pasar le replique.
-Seguí por esa zanja dijo señalando a la izquierda.

Como el desvío que propuso realmente me permitió evadir el obstáculo, tuve que ampliar mi paciencia en la seguridad que el hombre pese a las molestias me llevaría a destino.

Pero tras una impresionante subida por una cornisa tan estrecha que no cabía ya el cuatriciclo, no tuve más remedio que detenerme y obligarlo a bajarse al machado, éste avanzó unos trancos y se acostó en la cornisa estirando las piernas y sosteniendo la cabeza con la mano y con el codo en el suelo, observaba risueño como haría para dar vuelta el cuatriciclo en ese sendero tan estrecho al borde del precipicio.

Tras innumerables maniobras logre dar vuelta el Polaris y regresé raudamente al lugar del asado.

Sobre la barranca la parrilla y en el lecho del río la mesa

Terminando de comer y habiéndole invitado asado y vino a un gaucho que pasaba, decidimos con Niz recorrer nuevamente el camino, para que no se volviera sin conocer las dificultades que enfrentaremos en siguientes aventuras.

Esta vez llegué más rápidamente a la cornisa donde ya no se puede seguir en el cuatriciclo.
Cornisa a 1,5 km. de EL Durazno

Una persona se asomaba desde la cima, había llegado en moto pero no se animó a pasar y observaba si nosotros nos arriesgaríamos. En ese momento se aproximaba un jinete que tiraba de un caballo mientras un burro de carga venía adelante.

El burro esquivó el cuatriciclo subiéndose a la montaña

Tuve que parar el motor que asustaba a los animales, para que pasaran y luego hacer riesgosas maniobras al borde del precipicio para dar vuelta el cuatriciclo, cuando volvíamos nos encontramos con el grupo de jinetes que encontramos al medio día.

Jinetes que venían desde Tinogasta a la fiesta de San Pantaleón

martes, 14 de julio de 2009

83 - El Pozo

Fotografía satelital de la gran formación arenosa de Medanitos, a la derecha abajo “El Pozo”

En nuestra entrada anterior insinuamos un receso invernal de aventuras en cuatriciclo que no fue tal, pese al frío, al hecho de que Niz sufriera un accidente (no relacionado a las aventuras) y que a los doctores Rojas, Ramón Ángel y su esposa Paola, nuevos integrantes del equipo estaban resfriados, no fue un obstáculo para que siguiéramos investigando las inmensas riquezas turísticas, paisajísticas y geológicas de la localidad de Medanitos.

En la fotografía anterior se ve desde el cielo esta formación de más de 10.000 Has, que se eleva desde el valle más de 1.200 m, presentando en su parte media una especie de meseta para continuar elevándose hacia el este y por fin descender hacia la base de la montaña rocosa de las Sierras de Fiambalá. El objetivo de los dos últimos viajes fue investigar las grandes barrancas de médano que se observan en la parte inferior derecha de la foto y que según calculamos con Google Earth deberían tener 330 m de profundidad. Para darse una idea de la profundidad, las dunas de Saujil tienen solo unos 30 m de altura.

El domingo 5 partiendo desde Saujil con Nélida, los compañeros quedaron “enfermos” en Tinogasta , nos dirigimos a una quebrada, límite sur de la formación donde un curso de agua que pasa por las abruptas pendientes, es el responsable de la formación de éstas, al desbarrancar el médano cada vez que en su serpentear cuesta abajo se acerca al inmenso depósito de arena.

Acercándonos a la montaña

El recorrido hasta la montaña no puedo ser mejor para andar en cuatriciclo, sin vegetación, un suelo firme y escenas espectaculares siempre en el marco de la inmensidad, la naturaleza en estado puro.

Médanos a la entrada de la quebrada

Pero al acercarnos, la cantidad de médanos nos obligó a entrar por la quebrada y no por la margen norte como pensábamos.

Duna en el camino hacia “El Pozo”

Esta duna tiene el sotavento hacia el sur, al menos en la cresta, lo que contradice todas las deducciones hechas en las dunas vistas anteriormente, podría suceder que un viento zonda que había corrido días atrás haya revertido la cresta, pero es solo una especulación.

Vista de “EL Pozo” (S27 33.492 W67 29.716) a 4,2 km de donde se tomó la foto

La foto anterior muestra la barranca llamada El Pozo, pero fue tomada desde 4,2 km debido a que el terreno era demasiado peligroso para encararlo solos.

En horas de la tarde fuimos al extremo norte de la formación donde por fin encontramos la mancha blanca que tanto buscamos. Resultó ser una formación gredosa de color blanco, de unos 10 m de largo por 1 metro de altura, por encima de esta capa, la presencia de gran cantidad de cantos rodados nos termina de convencer que la formación corresponde a lo que el geólogo alemán Walter Penk denominó “rodados de la Puna” y está sobreelevada por fenómenos de plegamiento. A la pregunta de por que los agentes de meteorización no arrastraron el material liviano hacia el valle dejando expuesta la roca base, se puede decir que su forma de montículo independiente y su textura muy permeable, sumado a que las cuencas hídrica de la montaña rocosa descargan las precipitaciones por cauces laterales, las lluvias en solo 10.000 Has no son suficientes para formar grandes corrientes de arrastre.

En momentos que recorríamos el lugar sonó un celular, era Niz que preguntaba donde estábamos, suponiendo que llamaba desde su casa de Tinogasta con la pierna accidentada en alto, cual fue nuestra sorpresa, cuando nos dijo que con Ramón Ángel había trepado al mismo alto en sendas camioneta 4x4 a la altura de La Banda. En pocos minutos nos reunimos en el camino a Tatón y nos fuimos a unas hermosas dunas a la derecha del camino.

Dunas de Tatón 5 Km antes de esa localidad a mano derecha de la ruta

Muy pequeñitas se ven las camionetas en la duna más baja, como más al este más altas son las dunas, el ocaso puso fin a un dia magnífico.

Vista espectacular de las dunas de Tatón.

El domingo 12 volvimos y pudimos aproximarnos hasta 1,6 km de El Pozo por la parte alta, siguiendo el trazo azul que se ve en la primera imagen que marca el recorrido ida y vuelta que realizamos, pero la llegada repentina del viento zonda nos obligó a volver raudamente guiados solamente por el GPS ya que el zonda borró las huellas del cuatriciclo.

Escapando del zonda compartimos un asado en Istataco

Al terminar el asado y la tertulia el zonda había calmado, entonces fuimos al río Abaucán donde anduvimos por las dunas e hicimos pasear en cuatriciclos a niños de la zona.

sábado, 6 de junio de 2009

82 - Hojas de otoño

Pocas veces se retrasa tanto la llegada del invierno como este año, todavía los árboles tienen muchas hojas, rojizas algunas, amarillas y ocres otras, pero aún están allí, cansadas, pero soportando la espera del zonda que las lleve de nuevo a la tierra, para volver renovadas en la primavera. De la misma manera, las hojas de este blog dedicadas a las aventuras en cuatriciclo seguramente tengan una pausa hasta que vuelva el calor y los días se hagan más largos.

El domingo pasado, en un día espléndido, subimos a la formación arenosa que hay en Medanitos, Niz con su esposa Teresa y el autor con su incansable compañera Nélida, dejamos las camionetas en Istataco, (entre el río y la loma que se ve en la parte inferior de la imagen satelital tridimensional siguiente).

Vista tridimensional del valle de Medanitos, el objetivo es el gran médano del fondo.

Atravesamos La Banda, hasta llegar a las dunas que se ven a la derecha, de color blanco rodeadas de viñedos, son dunas hermosas, aterciopeladas, el mejor escenario posible para andar en cutriciclo, sin vegetación abundante que dificulte el desplazamiento, uno que otro cañaveral, el ancho río de arenas suaves del Abaucán y el multicolor otoñal de los viñedos y las alamedas, que dan marco a un escenario único, un verdadero privilegio para quienes encuentren solaz espiritual ante la inmensidad de la naturaleza.

Pero entre las dunas siempre aparecen sorpresas, así como encontramos un toro rojo en las dunas de Tatón, aquí encontramos una casa abandonada a la que se le aproxima una duna como abrazándola, lista para digerirla por un tiempo y dejarla tal cual una vez que pase en su viaje hacia el norte.
Duna aproximándose a una casa abandonada.

Después, Niz con su Yamaha, encaró la más larga e increíble subida que jamás alguien pueda imaginarse, tomó hacia la inmensa formación aluvional que parece recostarse sobre las sierras de Fiambalá y el autor por detrás jugando con el acelerador del Polaris de tal manera que si me acercaba mucho a Niz, las ruedas traseras del cuatriciclo me tiraba piedritas en los anteojos, pero si aflojaba la aceleración perdía envión y con un ángulo de subida al límite de lo permisible, podía quedarme enterrado o sin potencia para seguir subiendo. Cada tanto mirábamos hacia atrás para comprobar, por lo pequeño que se iba haciendo Medanitos, cuánto de altura íbamos alcanzando.
Vista de Medanitos desde la formación arenosa. (Norte a la derecha)

En un remanso de la imponente subida bajamos a tomar la fotografía anterior, atrás de Medanitos se ve la loma por donde se ingresa, por el sur a Medanitos y por el norte a Istataco, compárese con la vista de esa loma en la imagen satelital del principio. La altura en este punto es de 2.360 m lo que significa un ascenso de 730 m respecto al río Abaucán, la loma en Istatco tiene 70 m de altura. Si se observa el piso, la presencia de cantos rodados, indica que la formación no tiene origen eólico, como creímos equivocadamente, por el contrario las piedras solo puede transportarlas el agua durante las crecidas, pero si estas formaciones están ahí desde hace millones de años, ¿cómo no fueron arrastradas al valle por los agentes hídricos de meteorización? ¿O fue siempre tan seco que no se producían lluvias capaces de transportar el material aluvional?.

Dunas verdaderas en una parte más alta de la formación

Continuamos subiendo pero con dirección norte en la esperanza de encontrar una formación blanca, mucho más que el arena de las dunas, que veía con intriga desde niño, cuando vivía en la finca Istataco, sobresalía detrás de un montículo y aún con larga vistas nunca pude saber que era. La búsqueda nos llevó a encontrar varias sorpresas, la primera una cantidad de vacas, muchas con cría que pastaban a estas alturas (más de 1.000 m respecto al río). Querer saber donde tomarían agua estos animales nos llevó a alcanzar la “cumbre” de la formación, con otra sorpresa fenomenal: la formación no se recostaba sobre las sierras de Fiambalá, sino que por el este, baja hasta encontrarse con la montaña rocosa en el pié de la misma, entre quebradas con arroyos y no en su parte alta. En resumen la formación es una loma de arena y piedra independiente de la montaña rocosa.

No pudimos encontrar la formación blanca que según algunos conocedores es como “puloil” mucho más fino que la arena y lo usan para lavar la vajilla, no obstante nos comprometimos en volver a continuar la búsqueda. En la casi una hora que tardamos en bajar, volviendo hacia el sur, reflexionaba sobre los profundos cambios en los hábitos de vida que nos produjo a todos la llegada de los cuatriciclos, estos pequeños artefactos mecánicos son quizás lo menos importante, frente al reencuentro con la naturaleza que tanto facilitan, el reencuentro en la amistad con nuevos y viejos amigos, el dejar esa vida sedentaria que tanto daño nos estaba haciendo y cambiarla por la adrenalina de la aventura, la emoción indescriptible de sortear segundo a segundo toda clase de obstáculos, de ayudar al que se queda y recibir ayuda, de perderse por completo pero al fin encontrar el camino.

A partir de la etapa cuatriciclera, todos nos sentimos rejuvenecidos, hemos recuperado fortaleza física y espiritual, es tal la satisfacción de desplazarse por los campos sin ver casi el vehículo que nos traslada y son tan numerosos y variados los escenarios del departamento Tinogasta, que la semana transcurre esperando que llegue el sábado para realizar la travesía de medio día y luego que amanezca el domingo para cargar los cuatriciclos en un viaje del que regresaremos a la noche.

Teresa manejando el Yamaha, al fondo la formación arenosa desde una duna de La Banda


Colaboración:

Un entrañable amigo tinogasteño, Ángel Salinas nos envía un comentario desde Buenos Aires que agradecemos desde este blog ya que son palabras que alientan a seguir adelante con la tarea de hacer conocer Tinogasta, sus riquezas, sus paisajes y su historia.

Nos envía también esta excelente fotografía de su padre don Guillo Salinas en un camión posiblemente de la década del 30.

Don Guillermo Salinas en su primer camión

Ángel Salinas desde temprana edad, manifestaba sus condiciones para las artes visuales, Nélida que fue su maestra lo recuerda como un alumno serio, estudioso y disciplinado. El destino lo llevó a Buenos Aires donde pudo desarrollar su talento.

En el siguiente vínculo puede apreciarse la calidad de los trabajos que realiza:

http://ctkgrafica.blogspot.com/

Ángel: Nélida y yo te felicitamos por tus trabajos y agradecemos la nota y tu colaboración.

martes, 26 de mayo de 2009

81 - Dunas por doquier

Dunas frente a Costa de Reyes

Aprovechando el fin de semana largo, salimos el sábado 23 de mayo hacia las dunas que están frente a Costa de Reyes. Pasadas las 16 hs , Gringo Quintar y Chaín Assad en motos, Edgardo Niz , Rafael López, Marcelo García y el autor en cuatriciclos, tomamos por dentro del río de La Costa, que en su primera parte es muy pedregoso, hasta que por fin pudimos salir a una incipiente huella por donde hicimos unos 12 km durísimos bordeando el cerro. La idea de dirigirnos en línea recta desde la ruta hasta la duna que parecía cercana, no fue posible por la gran cantidad de arbustos y quebradas pedregosas que dificultaban al extremo el avance.

La arena alcanza la cima de la montaña

Por fin llegamos a una parte de estas extensas dunas de color cobrizo, donde la arena alcanza la cima de la montaña, un desperfecto en uno de los cuatriciclos nos impidió concretar el objetivo de mirar hacia el otro lado de la montaña donde esperábamos ver la localidad de Copacabana.

En un accidentado regreso en plena obscuridad, Rafael salió del camino impactando una retama y cayendo al suelo, afortunadamente sin consecuencias.

Pese a la agotadora travesía a la 21 hs en el taller de Niz, planificamos el viaje a Medanitos del día siguiente.

Dunas de Medanitos

Saliendo por el sur de Medanitos en nuestro camino hacia Saujil, encontramos un conjunto de dunas de arena blanca próximas al río Abaucán, en esta ocasión, Marcelo, El Flaco Niz y el autor con Nélida en cuatriciclos y Gringo Quintar en moto Honda 600.

Nélida aprovecha la suave duna para aprender a manejar el Polaris

Ver video en: http://www.youtube.com/watch?v=Mv5FzDf5Cws

Duna de Saujil

Entre dos lomas se apoya esta famosa duna de unos 30 m de altura, muy próxima a la localidad homónima y donde practican sandboard muchos aficionados y turistas. Accedimos a la cresta subiendo en los cuatriciclos por la parte de atrás y después de algunos descensos en una tabla, bajamos la empinada pendiente en nuestros vehículos.

Paseamos por entre los viñedos de este pintoresco pueblo, conocimos el balneario con sus nuevas instalaciones en medio de arboledas y canales de agua cristalina. Eran las 3 de la tarde y como el asado que prepararía Niz se veía muy distante, decidimos ir a un comercio a que nos prepararan unos ricos sandwichs y de esta manera pedirle al estómago un poco de paciencia.

Al cruzar desde Saujil, la extensa playa de arenas en dirección a La Banda de Medanitos tuvimos el primer accidente de consideración en los ya más de 3.000 km recorridos con el grupo de cuatricicleros.

Recorrido por las dunas de Medanitos (Sur hacia arriba)

En la imagen anterior se muestra parte del recorrido que se inicia a la derecha en el punto 001 al sur de Medanitos, al retornar de Saujil por el área blanca de médanos una duna presentaba el sotavento algo desplazado al este haciendo que un integrante del grupo volara al vacío cayendo al fondo de la duna y el vehículo encima pero gracias al casco y a una mochila que llevaba solamente salió dolorido en una pierna.

Dunas al oeste del río Abaucán

En la imagen anterior pueden apreciarse las dunas que bordean el río y como algún derrame de agua mojó todo el ancho del mismo.

Vista de Medanitos y La Banda desde la montaña

Por último arribamos a la localidad de La Banda, al sur de La Soledad y tras recorrer sus calles con alamedas multicolores por el otoño, trepamos a las sierras de Fiambalá aprovechando un manto aluvional que las recubre. Desde esta posición: S27 32.253 W67 33.217 a 1.825 m se observa el valle con gran cantidad de viñedos, limitado al fondo por la loma de “rodados de la Puna” según el geólogo alemán Walter Penk y atrás el campo semidesértico de Saujil.

(La última fotografía se tomó en el extremo izquierdo del recorrido marcado en la foto satelital anterior).

jueves, 14 de mayo de 2009

80 - Campo de Arenas Blancas

A la 8:30 del domingo 10 de mayo, partimos hacia el campo de Arenas Blancas a 25 Km. de la Mesada de Zárate localidad del distrito Saujil, departamento de Tinogasta, lindante con el departamento de Antofagasta de la Sierra. A la entrada de la cuesta la altura es de 2.290 m y hasta el punto de retorno alcanzamos 3.586 m, en promedio una pendiente de 5% que como tiene un descenso hasta el río y una nueva cuesta, la pendiente en partes es tan empinada que más la falta de oxígeno, nos obligó a abandonar los vehículos a mitad de camino.

Entrada a la cuesta de Mesada de Zárate

La cuesta atraviesa la cordillera transversal de San Buenaventura, que llega hasta el límite con Chile y es el faldeo austral de la puna catamarqueña, que junto a la Puna de Atacama y el Altiplano Boliviano, forman una región geológica sobreelevada que limite con las regiones geológicas de Cuyo y de las Sierras Pampeanas con vértice en el Paso de San Francisco.

Descenso hasta el río para luego volver a trepar

A los 5 Km el camino baja hasta el nivel del río, pero sigue trepando hasta retomar la cuesta. A los 12 Km la altura es de 2.980 m y comienza a afectar a la camioneta Ford naftera debiendo bajar el cuatriciclo y seguir en él hasta el final.

Al fondo, Ford del autor apunada, derecha Toyota de Niz

Unos metros más adelante un arenal impide pasar a la Toyota del Flaco y es remolcada con el Polaris hasta terreno firme. A partir de este punto seguimos en los cuatriciclos hasta el final del recorrido.

Punto de regreso (Posición: S26 54.457 W67 39.445) a 3.586 m.s.n.m.

Justo cuando nos acercábamos a lugares de gran interés como un lago y el campo de piedra pómez en la ruta hacia el Peñón, la hora límite nos forzó al regreso, el Flaco y Teresa en una demostración de poderío de su Yamaha subían a toda marcha por un arenal mientras nosotros lo hacíamos hacia el oeste yendo a parar por una empinada pendiente de arena blanca a un arroyo de agua cristalina.

Arroyo naciendo debajo del arenal

Comíamos unos sabrosos sándwich cuando el Flaco dijo que no podría subir al camino con su cuatriciclo por esa pendiente de arena blanda, le dije que no se preocupara, que lo tiraría con la cuerda que siempre llevo en el baúl del Polaris.

¿Cuál cuerda? – dijo el Flaco.
Esta, dije abriendo la tapa del baúl, pero quedamos atónitos al ver que la cuerda no estaba, entonces el Flaco dijo: es mi culpa, cuando me tirastes la guardé en mi camioneta.

Saliendo del río con Teresa y Nélida

El Flaco intentó salir caminando al lado de su cuatriciclo en marcha pero lo mismo patinaba, entonces y pese a la puna (falta de oxígeno) lo empujé a mano hasta que por fin tomó velocidad y a duras penas logró alcanzar el camino. Senté a Teresa a mi derecha ya Nélida a mi izquierda, en baja y doble tracción logré salir por una pendiente doble, que por una parte subía y por otra hacía resbalar de costado el cuatriciclo y dejando una huella sinuosa en el arenal alcancé el camino.

Cuatriciclos cargados

Emprendimos el largo regreso hasta donde dejamos las camionetas, cargamos los cuatriciclos y a las 5 de la tarde nuevamente en la Mesada de Zárate, junto a un arroyo, el flaco preparó un exquisito asado.
Preparando el asado bajo un algarrobo

Recorrido de ida y vuelta al arenal: 56 km, distancia Tinogasta a Mesada de Zárate: 120 km, total del recorrido: 296 km, llegada a Tinogasta 21:30, duración: 13 horas.

jueves, 7 de mayo de 2009

79 - Las dunas de Tatón

A las 9:45 del 1º de mayo partimos a una aventura que comprendió la visita a las dunas de Medanitos, a Los Nacimientos y a las dunas de Tatón.

Llegada a Istataco (loma)

En el acoplado de Niz, Honda 300 de Marcelo García, Yamaha 350 de Niz, en la Toyota: Yamaha 200 de Rafael López y moto Honda 600 de Gringo Quintar, en la Ford el Polaris del autor. Desde este punto contemplamos el valle de Medanitos, que contrasta con la aridez del campo de Saujil camino a Palo Blanco, por el que ingresamos a la finca. Visualizamos con un larga vista las dunas sobre el manto blanco, que se recuesta en las sierras de Fiambalá a la izquierda de la fotografía y en pocos minutos contemplaríamos el paisaje inverso desde la duna.

Vista opuesta desde la duna, al fondo la loma anterior

En el capítulo 74 (Dunas de Medanitos) se describe con detalle la visita a esta duna http://notablesdetinogasta.blogspot.com/2009/03/74-dunas-de-medanitos.html, en esta ocasión aprovechamos para realizar todo tipo de acrobacias tanto personales, deslizándonos por la duna, como con los cuatriciclos haciendo trompos y otras demostraciones de destreza. Después pusimos en práctica la técnica de trepar hacia la montaña haciendo zig-zags lo que nos permitió superar la altura donde tuve que abortar una trepada la vez anterior.

Bajamos a arreglar un cuatriciclo y deleitarnos con un exquisito asado, regado con un excelente Cabernet 2009 de nuestra bodega, producido con uvas de la finca Istataco, los más jóvenes dieron unas vueltas por los viñedos y a las 16:30 partimos para Los Nacimientos, poniendo a prueba los cuatriciclos y la pericia de sus conductores por un camino muy sinuoso de arena suelta, entre arbustos y ojos de agua. Pudimos ver el contraste de un inmenso campo de arena blanca, con el verdor de las riveras del río Abaucán, justamente en el lugar donde nace por primera vez, de ahí el nombre de esta localidad que forma parte de la finca y tiene una escuela, una capilla, una posta sanitaria y varias casitas a lo largo del camino de unos 4 Km. Pueden verse imágenes de este recorrido en: http://notablesdetinogasta.blogspot.com/2009/02/65-los-nacimientos.html .

Para no arriesgarnos a cruzar el río en esta parte pantanosa y de barrancas altas, volvimos hasta el cruce a La Soledad y emprendimos un viaje de 10 Km. hasta las dunas de Tatón, nos desviamos de la ruta justo en el lugar donde pasó el rally Dakar, (el lugar y una imagen satelital de las dunas se pueden ver en: http://notablesdetinogasta.blogspot.com/2009_01_01_archive.html ).

Dunas de Tatón (Posición: S27 22.615 W67 34.316)

Las huellas del cuatriciclo que se ve en primer plano muestran que llegó patinando, si no patinara la huella mostraría el dibujo de las ruedas como se verá en las próximas tomas.

Foto con auto disparador

Tras la habitual foto del grupo, cada uno corrió por el inmenso campo de dunas que se extiende por muchos kilómetros cuadrados a ambos lados de la ruta a Tatón. Es ocasión de aclarar un error de interpretación que hicimos en capítulos anteriores, de las imágenes de las ondas sedimentarias vistas con Google Earth, desde el satélite no estaba claro cual era el barlovento y cual el sotavento pero una vez en el lugar se ve claramente que las dunas se desplazan hacia el noroeste, al igual que las dunas de Medanitos vistas al principio y es la consecuencia del viento sur que suele correr a las tardes con mucha frecuencia en la zona.
Vista hacia el oeste, a la derecha el sotavento cóncavo mirando al noroeste.

Nótese en el centro de la imagen un toro que encontramos andando por entre las dunas, no pudiéndonos explicar que hacía por ahí, dado que no había nada para comer.
Ver video en: http://www.youtube.com/watch?v=6nZm7b64oqc


Vista hacia el este

La estadía de más de una hora en las dunas fue una fiesta, algunos se tiraron rodando, otros deslizándose por las abruptas pendientes del sotavento, otros subiendo, bajando y cruzándose con el cuatriciclo de duna en duna hasta que la hora nos puso en la encrucijada si seguir hasta Tatón o volvernos y decidimos ir a Tatón.

Entrada a Tatón

Pese a la fecha, el poblado estaba muy verde y concurrido, tomamos un refrigerio en un bar próximo a una capilla y a una cancha de fútbol y emprendimos el regreso, varios se quedaron sin nafta pero en el Polaris llevaba un bidón salvador.