miércoles, 30 de abril de 2008

35 - La Finca Istataco

Para que se entienda como el destino prepara los escenarios, para que los sucesos cambien la fisonomía de ciertos lugares y contribuyan al asentamiento de gentes, que luego formarán pueblos y darán lugar a múltiples historias, me veo obligado a hacer una brevísima síntesis que en última instancia explicará por que estoy escribiendo esto en abril de 2008.

La familia de mi padre como todas las de la época era bastante numerosa, contaba con seis hermanos: Ramón, Rodolfo, Armando, Juan, Víctor, Humberto y dos hermanas: Sofía y Teresa.
Ramón el mayor, se había ido a vivir a Buenos Aires donde se casó y tuvo dos hijas. Tenía una buena posición social y económica e influyó para que todos sus hermanos fueran a estudiar a esa ciudad. Mi padre justamente estudió en el Colegio Nacional que todavía existe.
Humberto Cuello en su época de estudiante en Buenos Aires
Su hermana Sofía [1] en otro colegio, era compañera de estudios de Aurora Roca, con quien se recibieron primeramente de maestras.
Aurora Roca en su época de estudiante en Buenos Aires
Humberto vuelve a Tinogasta ya que Armando, que se había recibido de Ingeniero Agrónomo en La Plata también lo había hecho para hacerse cargo de la propiedad familiar llamada “El Retiro” en la Villa San Roque. Si bien ésta era una propiedad extensa aún no tenía los olivares que hoy ostenta y que fueran los más grandes de la provincia de Catamarca hasta el advenimiento de los “diferimientos impositivos” que significaron inversiones millonarias extra regionales.

Pareciera que la ambición de estos hombres no “cabía” en esa extensión de unas 100 Has y decidieron comprar otra propiedad en Medanitos para que una vez canceladas las deudas se intercambiara con la parte de Humberto en la hacienda familiar cosa que así sucedió.
Es en agosto de 1938 cuando, Armando Antonio Cuello y Humberto Celestino Cuello compran al abogado de La Plata Dr. José V. Figueroa y a Luis Cantarell de Catamarca una finca en Medanitos denominada “Istataco” de 660 Has.

En esta finca, un lugar deshabitado, la lucha por dominar la naturaleza bravía, pone a prueba un temple de recia fortaleza. Humberto encausa las aguas del río Abaucán por medio de una técnica simple pero ingeniosa; como el nivel del fondo del río bajaba por las crecientes por debajo del nivel de las tomas, cruzó alambres de orilla a orilla con ramas colgantes que al disminuir la velocidad del agua producían la sedimentación de la arena que pronto recuperaba el nivel perdido.

Para abreviar digamos que una vez que estas tierras se pudieron regar y cultivar, el destino encontró el momento oportuno para jugar su carta. En un viaje que Humberto realiza a Buenos Aires, su hermana Sofía [1], íntima amiga de Aurora Roca y siendo ambos solteros, los presenta.
Aurora Roca, mi madre, representaba una idiosincrasia casi diría opuesta a la de Humberto, este último de vieja raigambre norteña, conservador, cuyo origen se pierde hasta llegar al alto Perú y de allí a la España contrareformista de donde provienen sus ancestros, se encuentra con una mujer de formación moderna y racional, al tono con una gran metrópolis cultural como Buenos Aires que representaba una avanzada europea principalmente influenciada por Francia e Inglaterra. Aurora era profesora de francés en la Alianza Francesa y traductora simultánea, pero seguramente nunca imaginó que su destino estuviera tan lejos del París soñado.
Hermanas Roca: Aurora y Rosa, solteras, e Isabel, junto a su esposo e hija ¿quién es este hombre? (ayuda: si está su firma es muy valioso)
Humberto y Aurora en calles de Buenos Aires, el destino hará que pronto se encuentren.

Se casan, ella sin tener la menor idea de lo que encontraría llega a su nuevo hogar en Medanitos, Tinogasta allí por 1943.

Rancho existente en Istataco al tiempo de la llegada de Aurora Roca


Humberto Cuello en Istataco, en el duro comienzo.

Pero Aurora no se dejó amilanar por el escenario, por el contrario, ese mismo día comenzó a volcar toda la racionalidad que las circunstancias exigían, reorganizó el personal, ordenó las cuentas de la incipiente empresa y con la fortaleza de voluntad y visión de Humberto en pocos meses comenzaron a gestar un emporio de trabajo y producción que dió ocupación a centenares de obreros.
Istataco en los comienzos, en este lugar hicieron la nueva casa. Obsérvese la loma al fondo que servirá de referencia en las fotografías siguientes.

En dos años hicieron la nueva casa,
La nueva casa, diseño de mi madre que en la foto me tiene en sus brazos.

Plantaron muchas hectáreas de viña y alfalfares, tuvieron numerosa hacienda, instalaron un aserradero donde producían parquet de algarrobo.
Caldera Ruston & Proctor fabricada en Lincoln Inglaterra que llegó andando desde Tinogasta hasta Istataco para sorpresa de quienes la vieron pasar por todos los pueblitos.
Enrique (Quique) a la izquierda y el autor a la derecha en sus respectivos caballos al fondo nuestra casa de campo diseñada por mi madre y construida por Nicolás Sequer de Fiambalá.
El Kaiser que adquirieron y al fondo la finca en sus comienzos.

Vista de la finca “Istataco” en Medanitos (Toma del año 2000 desde la loma)

[1] Una biografía de Zoila Sofía Cuello Díaz puede verse en:

http://www.dominicastuc.org/content/documento/documento/000/000/029/7VcNAMPG.pdf

sábado, 19 de abril de 2008

34 - El fin del mundo

A medida que nos acercábamos a destino, las turbulencias que sacudían el avión eran cada vez más fuertes, se estremecía tanto que por momentos nos separábamos del asiento para caer bruscamente en él una y otra vez, aferrados a los apoyabrazos, el crujir del fuselaje se confundía con los gritos de los pasajeros, el comandante pedía calma y anunciaba el inminente aterrizaje.

Fue un descenso abrupto, las ruedas del tren de aterrizaje rebotaban de un lado y del otro hasta que por fin la nave pudo asentarse y carretear, el comandante habló informando que las condiciones del viento superiores a 100 km/hora hubieran lanzado el avión a las aguas de la bahía de Ushuaia de no haber existido el nuevo aeropuerto internacional en dirección este – oeste que había sido inaugurado poco tiempo antes.

Al abrirse la puerta trasera del avión que contaba con una escalerilla y comenzar a descender los pasajeros, el viento era tan fuerte que al soltar el pasamanos nos lanzaba contra una red formada por gendarmes tomados de la mano en semicírculo que atajaban a las personas y sus pertenencias que pese a todo, algunas maletas eran arrancadas de las manos y volaban por el aire o se arrastraban por la pista desparramando su contenido hasta caer en las aguas del canal de Beagle.


De esta manera iniciábamos nuestra imperdible visita a Ushuaia la “ciudad del fin del mundo”.

Cartel en Ushuaia

Tras recorrer la ciudad llegó la noche y la primera sorpresa, eran las 23 horas y todavía se veía el resplandor del sol en un cuarto del cielo dejando el otro cuarto del sur en penumbras y la mitad del norte totalmente obscura.

En una hermosa noche visitamos un casino donde las paredes estaban repletas de whiskies de todo el mundo, al pedir una medida, la bella señorita que nos atendía se sorprendió de la marca nacional que le pedí (en la suposición que las otras marcas fueran muy caras) pero trajo la solicitada, al rato pedí otra medida y cuando le confirmo la misma marca la señorita me dijo:

- Disculpe señor, pero quizás usted no sepa que Usuhaia es una zona franca, es un área aduanera libre de impuestos por lo que todos los whiskies valen lo mismo.

- No me diga le contesté y ¿cuál me recomienda?

- Pruebe éste me dijo, trayéndome una famosa marca que tiene solo dos letras.

Aprovechamos para probar varios escoceses, al salir estaba nevando.

Vista de Ushuaia desde el canal de Beagle

Al día siguiente fuimos a la estación del “Tren del fin del mundo”,en el que los presos de la “Cárcel del fin del mundo” ahora “Museo del fin del mundo” iban a talar bosques, entre los presos famosos que estuvieron en esa cárcel, según nos informaron, figura nada menos que Carlos Gardel, compartiendo escenario con personajes macabros como el “Petiso Orejudo”. Pero bueno es decirlo no pareciera seguro que el Zorzal Criollo hubiera estado allí, más lo atribuyen a una leyenda para atraer turistas que a la realidad.

Estación del “Fin del mundo”


El tren recorre unos hermosos paisajes pero de pronto se ven árboles secos, explicándonos que es el efecto de un grave error producido a mediados del siglo pasado cuando trajeron castores de Canadá para impulsar la industria peletera, pero en Tierra del Fuego no existían los depredadores naturales, lobos y osos, multiplicándose entonces los castores sin límite, dañando el ecosistema ya que roen los troncos de "lengas" y otros árboles y por los diques que hacen estos animales para proteger sus madrigueras que inundan los valles pudriendo las raíces de los árboles.
Parada del tren del “Fin del mundo” en un paraje de Tierra del Fuego

También visitamos el lago Fagnano, al regresar de este espectacular paseo paramos a almorzar un riquísimo cordero patagónico en una posada en medio del campo, todos los participantes nos sentamos a una larga mesa, en frente mío estaban dos chicos con una señora muy elegante y buena moza que parecía ser su abuela, como los chicos no hablaban nada se me ocurrió decirle a la señora:

- ¡Que calladitos son los chicos!

- Es que son muy educados, me respondió la señora.

Me quedé pensando..., ellos si lo eran.

Vista del lago Fagnano



Para el recuerdo en el Lago Fagnano

Otro día nos embarcamos hacia el canal de Beagle, íbamos a conocer el faro del “Fin del mundo” en alusión al libro del mismo nombre de Julio Verne.

Navegando por el canal de Beagle gran cantidad de pingüinos y focas.


Faro del fin del mundo a la derecha



Otra vista del faro del “Fin del mundo”

Es posible que todo lo que se da en llamar “Fin del mundo” provenga de la obra de Verne.