sábado, 22 de diciembre de 2007

22 - Un mundo pequeño

El Dolphin, barco de regular tamaño había anclado en el puerto de Nassau en la mayor isla de Las Bahamas. Entre las propuestas para aprovechar el día figuraba un viaje en una embarcación más pequeña a una isla lejana perdida en la inmensidad del Océano Atlántico, el objetivo era alcanzar un lugar aislado del bullicio, una isla con solo algunas palmeras, la playa y el inmenso océano haciéndonos sentir las únicas criaturas vivientes en un lugar recóndito del planeta, hacia allí fuimos en busca de la ansiada paz, alejados del trabajo, el teléfono, los negocios y los asuntos cotidianos, era encontrar por fin un remanso espiritual, un merecido descanso.

Al llegar, tal lo prometido comprobamos lo pequeña que era la isla, unos 400 metros de largo por igual de ancho, con más palmeras que las imaginadas y playas que al menos a la mañana la bañaban aguas transparentes y tranquilas. Nos pusimos a nadar y a bucear por entre arrecifes de coral hasta el mediodía.

Isla muy pequeña en medio del océano
Playa con rocas y corales en el Atlántico norte
Terminábamos de almorzar frugalmente con unas buenas cervezas cuando salimos en busca de una hamaca para dormir una breve siesta, justamente un hombre alto de cabello blanco se acababa de levantar de una de las escasas hamacas que había atadas entre dos palmeras, una vez recostado vi que el hombre volvía lentamente revisando la arena, seguramente había perdido algo.
Hamacas entre palmeras
Un compañero de viaje se había recostado en otra hamaca a cierta distancia, antes de cerrar los ojos le pregunté en cuanto tiempo nos levantaríamos para volver al mar, cuando vi aparecer la cara de este señor, por encima de la mía que me preguntó:

¿Usted es de Tinogasta?,

¿Qué es esto? pensé, ¿dónde estoy?, ¿acaso no es ésta una isla perdida en el Atlántico norte?, ¿quién puede hablarme justamente aquí y en castellano?, ¿tan mal me hizo la cerveza? Entonces se dio este insólito diálogo:

- ¿Cómo sabe que soy de Tinogasta? le pregunté.
- Por la tonada, me contestó.
- ¿Usted conoce Tinogasta?
- Si antes iba siempre ahora mando mis camiones.
- Seguidamente me preguntó:
- -¿conoce a Quique Cuello?

Esto no puede ser pensé, no puede ser real, me esta preguntando si conozco a mi hermano...

- Es mi hermano le respondí.
- ¡Ah! usted es el hermano... ¿usted es el que me cobró caras las uvas esa vez que se le acabaron a su hermano..?
- Pero..... ¿Quién es usted? Le pregunté sorprendido.
- Yo soy Cabello, el comprador de uvas de Santiago del Estero... soy cliente de su hermano desde hace muchos años.
- ¡Ah! Usted es Cabello... pero mire que casualidad, ¡dónde nos venimos a conocer!,..pero ¿que anda haciendo por aquí?
- Todos los años vengo a pasar un mes en Estados Unidos con la familia y esta vez tomamos un crucero a las Bahamas y de ahí vinimos a esta isla.

Le di la mano y le dije... que pequeño es el mundo... y nos despedimos.

Pero ese día iba a ser duro para mi. Al rato volví al mar pero ahora el oleaje se había embravecido y agitaba fuertemente las aguas de la costa, pero el deseo de bucear era más intenso y nos sumergimos. Fue en mala hora, un golpe de corriente me lanzó violentamente contra un arrecife de cantos agudos y me produjo una profunda lastimadura en la mano, como consecuencia tuve que salir a pedir auxilio a la base ya que perdía mucha sangre. Prepararon de inmediato una lancha ambulancia y partió raudamente hacia Nassau, tardando unos 45 minutos en llegar, pero en vez de llevarme a un hospital lo hicieron al barco en el que viajaba y me entregaron al médico de ese barco que ya me esperaba porque le avisaron por radio.

Me hicieron varios puntos de sutura, el cirujano hablaba a una oficina gubernamental dando el parte del accidente, me explicaron que no debía pagar nada porque el gobierno de Las Bahamas tiene un seguro que protege a todo turista que llega a su país.


En primer plano el Dolphin anclado en Nassau
A la noche el barco emprendió el regreso hacia Miami, como es de estilo y siendo la última noche del crucero nos vestimos de gala para asistir a la “cena del capitán”, exagerando nuestra puntualidad llegamos al hall de recepción unos minutos antes donde encontramos a una exuberante señorita, de unos 20 años, muy alta vestida de negro, mientras inventábamos una escusa para acercarnos a saludar a tan bella compañera de crucero que no la habíamos visto antes, ¡zas... la sorpresa se presentaba nuevamente!: de rigurosa etiqueta se acercaba el padre y la madre del monumento: el señor Cabello y su señora...

¡Amigo Cabello....! le dije, no me diga que usted también viaja en este barco..., nos presentó a su señora y a su espectacular hija y departimos un largo rato.

Para rematar la noche fuimos a un night club que tenía una larga barra donde mujeres solas esperaban al .. príncipe soñado que no fue, a derramar el rimero melodioso de su voz... Nosotros, viendo que nadie bailaba en una pista de parquet que atravesaba todo el ancho del barco, nos acercamos al disc yockey y pedimos que tocara algunos tangos.

Pero notaba algo raro, parecía que el barco estaba muy inclinado a estribor, una inclinación era normal pero no que fuera tanta y que no cediera, quizás bebí demasiado en la cena del capitán pensé. Apenas se insinuaron los acordes del 2 x 4 salimos a recorrer la pista derrochando cortes y quebradas hasta que se acabó la pista y casi pasamos de largo, al encarar el regreso hacia babor, avanzar se hacía muy cansador y no pudimos terminar los tangos que ponía el disc yockey, salimos de la pista y fuimos a preguntar a un tripulante sobre que estaba pasando, nos dijo que el barco avanzaba con una inclinación de 20 grados hacia estribor a causa de un fuerte y persistente viento en el lado opuesto.

Así terminaba otra demostración de lo pequeño que es este mundo..

viernes, 21 de diciembre de 2007

21 - Arecibo

Había enfrentado el miedo en situaciones tan frecuentes y diversas que no las cuento porque al igual que en la película “El Gran Pez”, nadie me creería, el miedo es humano, pero de tanto enfrentarlo se había ido diluyendo en el conjunto de sentimientos al punto de casi desvanecerse. ¿Había perdido acaso a uno de los gigantes del alma? ¿podía una persona haberse quedado sin miedos?

Muchas décadas pasaron hasta que junto a unos amigos nos embarcamos en una aventura en Puerto Rico, apenas arribamos a esta isla caribeña, subimos a la terraza del hotel donde nos alojamos frente al mar a unos pocos kilómetros de la ciudad de San Juan, la capital del país. Había en la terraza un yacusi al aire libre con agua tibia donde nos relajábamos después del largo viaje, sentimos un instante las fugaces caricias de la felicidad, observando un hermoso e inusual paisaje cuando comenzó a sentirse una fuerte vibración y un ruido ensordecedor hasta que por un lado de la terraza vimos aparecer una avión de gran porte con su tren de aterrizaje desplegado que pasaba rasante por sobre nuestras cabezas, nos pegamos un susto tremendo y vimos que el avión tocó tierra a los pocos metros. No nos percatamos que a pocas cuadras del hotel estaba el aeropuerto, pero esto fue solo un susto el miedo vendría después.

Un día decidimos conocer el gran radiotelescopio de Arecibo para lo que contratamos un taxi, el conductor haría de guía por lo que apenas partimos iba señalando lugares interesantes a diestra y siniestra pero al tomar una avenida dijo que miráramos nosotros solos, que él no lo haría, a la izquierda en la próxima esquina una iglesia satánica. !Caramba¡ realmente que cosa extraña, era impresionante, le dijimos que parara que tomaríamos algunas fotos pero el chofer aceleró raudamente visiblemente afectado por lo que nos quedó solo una vaga imagen de algo muy fuera de lo común, nos advirtió que no volviéramos allí que quien entra a esa iglesia no sale nunca más..., se persignaba y rezaba solo por haber pasado cerca.

Viendo la sorpresa que nos había producido el templo se desvió de la ruta hacia un barrio pasando por una casa cuyo frente estaba lleno de muñecos humanos de tamaño real pegadas en el frente, otra sensación extraña que confirmaba la presunción de que existía por esas tierras una secta satánica. El tema hasta llegar a Arecibo fue las increíbles narraciones que el chofer hacía sobre la gran cantidad de expresiones diabólicas que había en ese país.

Por fin tras unas dos horas de viaje llegamos a las inmediaciones del radiotelescopio para lo cual había que trepar una cuesta llene de vegetación. Esta gigantesca antena de 305 metros de diámetro, tiene una larga historia que no es el caso contarla aquí, quien le interese el tema puede obtener abundante información en Internet.

Vista aérea del gran Radiotelescopio de Arecibo


Vista satelital del radiotelescopio de Arecibo en Google Earth en primer plano el Gregoriano móvil.

El autor y su esposa en el gran radiotelescopio de Arecibo, suspendido por cables el Gregoriano que enfoca las señales del reflector esférico principal fijo y apoyado sobre el suelo.

No queriendo abrumar con información técnica, solo diremos que entrevistamos a una de las autoridades del radiotelescopio para preguntarle si habían recibido alguna señal extraterrestre, respondiéndonos que desde que se puso en funcionamiento en 1963, jamás se detectó señal inteligente alguna pese a que exploraron hasta 10 mil millones de años luz de nuestro planeta en el borde mismo del universo que percibimos. “...lamentamos decirles que al parecer estamos solos en el universo”, con esta reflexión emprendimos pensativos el regreso.

Nuevamente en San Juan, la capital, decidimos ir a cenar a un restaurant, estábamos departiendo tranquilamente cuando de pronto una extraña energía negativa comenzó a hacerse intensa, algo me decía que enfrentaría algo sobrenatural, al instante se sumó el ruido más extraño que había sentido jamás y de pronto la imagen que disparó el miedo por tantos años olvidado: una mujer avanzaba hacia nosotros con las uñas tan largas que las arrastraba por el suelo, la observé una fracción de segundo y le quité la mirada, se me formó un nudo en la garganta, quedamos todos paralizados, el silencio se apoderó de todo el local, la mujer de rostro satánico se sentó en una mesa a unos pocos metros nuestro.

Por más subjetivo que resultara el encuentro, quedaba claro que alguien con esas características poseía los señales suficientes para despertar temor y recelo en los demás. Nunca sabremos que pasó aquella noche, ni quien era esa persona, tras un tiempo prudencial, disimuladamente nos levantamos y nos alejamos del lugar. Había recuperado a un gigante del alma.

Aclaro que no se trata de Lee Redmond (récord Libro Guinness), ya que ésta es sorprendente pero no espeluznante.

lunes, 17 de diciembre de 2007

20 - Nueva York

La noche profunda daba marco a un escenario imponente de luces amarillas que se perdían en todas las direcciones delineando la curvatura de La Tierra, el gigantesco avión comenzaba a descender en el centro del imperio más grande de la historia de la humanidad, en pocos minutos arribaríamos a la maravillosa ciudad de Nueva York.

¡Que emoción! que momento de vivencia intensa para quienes vimos las primeras imágenes del mundo en Medanitos, más allá de Fiambalá, sin agua, ni luz, ni calles, ni gente; perdidos en la nada, en el arenal, entre las vegas pobladas solo de teros y garzas. Si hubiéramos imaginado siquiera que algún día veríamos la más descomunal urbe jamás construida, la ciudad de los rascacielos: la “Gran Manzana”.
Ya había amanecido cuando llegamos a un hotel en la calle 43 y la avenida Broadway, dejamos el equipaje y salimos para aprovechar al máximo ese paisaje insólito. No sabíamos en que parte de Manhattan nos encontrábamos, caminamos unas pocas cuadras y dimos con un edificio enorme que en su parte delantera tenía una pista de patinaje, era el Rockefeller Center. Un pasaje peatonal lleno de flores conducía a la 5ª Avenida, casi frente a la Catedral de San Patricio.

Rockefeller Center

Avanzábamos por calles repletas de rascacielos hasta que llegó la hora de almorzar, entramos en un restaurant en una especie de subsuelo, al salir se nos indicó que lo hiciéramos por otra puerta, cuando recorríamos un largo pasillo buscando la salida vimos que en los ascensores del edificio había un enorme gorila agarrado de la pared. No salíamos del asombro hasta que alguien se acercó y nos dijo que era King Kong y que el gran muñeco recordaba a los turistas que en ese lugar se filmó la famosa película que lleva su nombre, sin darnos cuenta habíamos entrado al gran rascacielos Empire State.

Típicas calles de Nueva York

A la noche pasear por la avenida Broadway cerca del Time Square, fue otra experiencia insólita, por una parte la gente, ¡vaya si es un crisol de razas! resultaba difícil encontrar dos personas parecidas, todas las nacionalidades, las más diversas vestimentas, hablando en lenguas diferentes, comercios abiertos sin horarios. Pero algo nos sorprendía, esta avenida histórica no es muy ancha y en el medio de la calle cada tantos metros se levantaban tubos metálicos muy altos por donde salía vapor desde alguno de los varios subsuelos que hay en toda la ciudad, sentados o acostados alrededor, cantidad de hombres menesterosos abrasaban los caños en busca de calor ya que era un fría noche de invierno.
En contraste, larguísimas limusinas ingresaban a la estrecha avenida pisando casi el abrigo de los “homeless” (los sin casa), eran tantas las que circulaban e insólito el espectáculo que fuimos a preguntar en un comercio que hacían esos hombres desamparados en la ciudad más poderosa del mundo. La respuesta que nos dio el americano fue breve y demoledora: los dejamos ahí para advertir lo que les pasa en este país a los flojos y a los vagos..... Pensativos, seguimos sorteando decenas de prostitutas que ofrecían sus servicios con pequeñísimas minifaldas negras. Así terminaba otra jornada para el recuerdo.
Al día siguiente visitamos Wall Street, el centro financiero más grande del mundo y a pocas cuadras de ahí llegamos a las imponentes torres del World Trade Center (Las Torres Gemelas)
 World Trade Center

Subimos hasta el piso 116 desde donde se aprecia toda la ciudad, La estatua de La Libertad, y más allá del río Hudson, los muelles del estado de Nueva Jersey. Los edificios de abajo tienen 80 pisos.


En el mirador del piso 116 del World Trade Center

Vista del río East desde el piso 116

Muestro estas imágenes previo a explicar el origen de un nuevo desarrollo industrial realizado en Tinogasta como consecuencia de esta visita: los joist.
Fue tal la impresión que nos causó el edificio del World Trade Center, demostración de la grandeza sin igual de ese pueblo de empresarios e ingenieros, capaces de realizaciones inimaginables, que contrasta con las republiquitas bananeras donde gobiernos de políticos y abogados han llenando las calles de piqueteros y hambrientos en el país de las vacas y el trigo, que cuando las derribó la furia del “turco” y vimos sus escombros nos dolió profundamente. Para colmo tuvimos que escuchar vociferar a Hebe de Bonaffini que se alegraba mucho de la muerte de 3.000 inocentes tras el ataque de Ben Laden.

Escombros del World Trade Center
Pero ¿qué había sucedido?, ¿dónde estaban los escombros? ¿cómo podía ser que un edificio de más de 420 metros de altura no hubiera dejado más que un pequeño alto de escombros? ¿Y el resto de la mampostería donde fue a parar?

Fue tal la curiosidad por averiguar las razones de este “misterio” que después de mucho buscar por fin encontré la respuesta: estaba hecho de joist (vigas de acero de alma abierta) apoyadas en girders (colectoras de josist) que pasaban la carga a columnas hechas con perfiles de acero.

Pero “joist” no era una palabra conocida lo que me llevó a buscar en Internet hasta dar con el “Steel Joist Institut” donde se puede descargar gratuitamente el manual de fabricación de estas estructuras; una vez entendido el procedimiento de cálculo fabricamos una primera estructura de prueba con excelentes resultados. Hoy la aplicamos en diversas construcciones y una empresa local ha realizado ya algunas obras en el departamento construidas con joist en base al ingreso de un conocimiento nuevo procedente de un mundo globalizado.

En la ilustración piso del World Trade Center con los joist (24), por encima el piso, por abajo el cielo raso o sea era una estructura hueca, esquema que se repite en todo el edificio y razón por la cual se "compactó" con el derrumbe.

Queda entonces claro que todo cuanto contamos en este blog, aparte de entretener e ilustrar, tiene relación con el desarrollo de Tinogasta; que comprendemos la importancia de salir y conocer lo que hacen los países desarrollados y resaltar su generosidad ya que el conocimiento esta disponible gratuitamente, al alcance de la mano más humilde, nos falta quizás poner más interés en aprender y luchar contra el aislamiento sobre todo el mental.

lunes, 10 de diciembre de 2007

19 - El helicóptero

Transcurrían las horas en la tranquila y apacible Tinogasta, cuando comenzó a sentirse un ruido que se hacia cada vez más intenso, de pronto vimos un helicóptero sobrevolando el pueblo, daba vueltas y vueltas por el centro como buscando un lugar para aterrizar, habían salido a la calle muchísima gente cuando comenzó a descender dirigiéndose al parecer al Hotel de Turismo, hoy propiedad de uno de nuestros compañeros de La Barra, Luis Castaño.

Corrimos para ganar una buena ubicación y presenciar el inusual espectáculo, menos mal que atiné a tomar una máquina de fotos de la época en que se sacaban “diapositivas”, llegué justo cuando una gran polvareda se levantaba del patrio trasero del hotel y tocaba tierra un helicóptero tipo Lama de color rojo.

Digitalización “casera” de una diapositiva de la época.

Detuvieron el motor y entre medio de la multitud bajaron dos tripulantes con casco de pilotos, pero como siempre,.. ¡oh sorpresa! ...cuando uno de los tripulantes se secó el casco no lo podía creer, ni él tampoco: ¡compañero...! gritamos al unísono y nos estrechamos en un fuerte y cálido abrazo.

Pero ¿que haces por aquí? le pregunté asombradísimo, y vos... ¿que haces por aquí? me contestó, en este pequeño mundo en que vivimos nos habíamos encontrado dos viejos amigos y compañeros del club universitario de Mendoza, él era estudiante de ingeniería en minas pero muy frecuentemente nos encontrábamos en el comedor, era oriundo de Bolivia y al igual que muchos otros pertenecíamos al grupo de forasteros que nunca nos integramos con los compañeros de Mendoza.

Era un muchacho muy inteligente, en los ratos libres jugábamos al ajedrez en una sala especial del club y debo reconocer que las victorias quedaban generalmente para el representante del altiplano. Recuerdo que cada vez que le hacíamos una jugada buena decía ¡chihuahua...!, expresión de sorpresa que por decirla tan reiteradas veces se hizo acreedor del apodo “Chihuahua”, mucho después me enteré que era el nombre de un estado de Méjico y de una raza de perritos pequeños.

Tras los saludos nos despedimos hasta la noche donde nos juntaríamos a cenar y a recordar viejos tiempos. Pero lo que interesa contar aquí es ¿que vino a hacer a Tinogasta?, pertenecía a una poderosísima empresa minera multinacional norteamericana, no puedo nombrarla porque cuando empecé a preguntarle sobre que los traía por aquí dijeron (también estaba el piloto), que tenían prohibido dar información de lo que hacían.

No obstante y siempre con unos buenos tintos mediante, algo dijo. Eran los tiempos en que se hablaba mucho de los sensores remotos, por medio de satélites se exploraba toda la superficie terrestre y para darle precisión a los relevamientos, movilizaban a ingenieros hacia ciertos lugares donde se extraían muestras de suelo y de minerales, éstos contribuían a perfeccionar los sistemas. En la actualidad los sensores hiperespectrales son mucho más potentes y nuestro país utiliza sus imágenes .

Se puede ampliar este tema en alguna de las innumerables fuentes Argentinas:

Mi curiosidad era tal que le pedía que al menos me diera una mínima orientación, le decía que de todos modos yo era hombre de campo y que los mineros que conocía eran todos gente muy pobre que solo quería saber a grandes rasgos que futuro habría en la zona. Por fin, entre dientes me dijo: aquí tienen uranio, casi a flor de tierra en los cerros del oeste pero es poco interesante, no van a tener minería por mucho tiempo.

Pasaron 30 años y viendo los planos que publica la Jacksongold Ltd. Compruebo la extrema precisión de todo cuanto me informó este viejo y apreciado amigo.

sábado, 8 de diciembre de 2007

18 - El fugitivo

Ya casi al mediodía, la camioneta en que viajábamos a Laguna Verde (Chile), comenzaba a andar cada vez más despacio por falta de oxígeno (puna), avistamos la casilla de Las Grutas, abandonada en esa época de los 70. Manejaba mi hermano Enrique, en medio iba una señora de quien solo puedo decir que era muy preparada, con un toque izquierdista que contrastaba con la adhesión que entonces tenía por Pinochet ya que en mis anteriores viajes a Chile había visto como el régimen de Allende había expropiado las tierras y las cabras que tenía un pobre hombre en la cordillera instalándole un gran cartel que decía “Propiedad de Todos los Trabajadores”.

Al acercarnos a la casilla, por una abertura vimos moverse una figura humana que salió y se dirigió hacia nosotros caminando con dificultad haciendo señas desesperadas, paramos, apoyándose en mi ventana de la derecha vi que era una persona destrozada, tenia los labios llenos de profundas llagas y la cara negra por la radiación que había recibido. Con voz temblorosa me dijo: “ por favor, señor, máteme, máteme.. ¡por favor se lo pido!.., ¡no resisto más! Aquí tengo una pistola, por favor, dispáreme, no tengo coraje para dispararme yo mismo.... hace diez días que no como ni bebo agua...

Le ofrecimos comida y agua pero nos la rechazó, insistía en que lo matáramos. Le preguntamos que le había pasado,... nos contó que era comunista y que él con un hijo se habían escondido en el interior de una mina en Copiapó junto a otros partidarios, pero llegó el ejército para capturarlos, como no salían de la mina tiraron gases lacrimógenos que no pudieron soportar, una vez en la superficie y en medio de una humareda comenzó un tiroteo donde alcanzó a ver que cayó su hijo y él con otro logró escapar hacia la cordillera.

Las condiciones que debió soportar el hombre fueron demoledoras por cuanto no pudo pasar a Argentina por el paso de San Francisco ya que estaba custodiado por los carabineros. Su compañero no resistió y lo abandonó, siguió solo sin conocer el lugar, se perdió lo que justificaba tantos días sin comer ni beber.

Hicimos por fin un trato, iríamos hasta Laguna Verde para que la señora que nos visitaba en Tinogasta la conociera y al regreso lo cargaríamos y lo traeríamos hasta Fiambalá, nos pidió entre súplicas y amenazas que no lo entregáramos a los carabineros. Al llegar a Laguna Verde nos interceptaron los carabineros y nos condujeron a una cueva en la montaña donde tenían una base, llevamos nuestros alimentos y bebidas, nos trataron bien al punto que con unos tintos de por medio nos pusimos todos dicharacheros y comenzamos a discutir de política con la señora....

Emprendimos el regreso, ya desde la lejanía vimos que el fugitivo se había subido a una gran roca que estaba a la derecha del camino, trataba de verificar que no trajéramos algún carabinero, al detenerme para cargarlo, se acercó a mi ventana y me puso una pistola en la sien, no alcancé a escuchar lo que dijo y en un frenesí indescriptible de susto y coraje le arrebaté la pistola torciéndole el brazo hasta que la largó. Abrí violentamente la puerta golpeándolo y cayó al suelo, entonces me bajé y le puse yo la pistola en la frente reprochándole enfurecido su acto de traición.

La acción conjunta de mi hermano y la señora lograron calmarme y convencerme que lo trajera no obstante el extraño y peligrosísimo comportamiento que tuvo.

Lo hice subir atrás con la condición que no se mueva. Avanzada la tarde llegamos al refugio de Chaschuil, mi hermano estaba cansado porque había manejado desde las 6 de la mañana, me tocaba el turno a mi pero pedí descansar una media hora antes de agarrar el volante, lo puse al fugitivo sobre unas piedras en un lugar aislado para poder controlar sus movimientos, tiré una colchoneta en el interior del refugio, puse la pistola rusa debajo y me dormí profundamente.

Cuando desperté, escuché una conversación a pocos metros detrás mío, ¡oh sorpresa! Habían calentado agua y tomando mate, estaban en animada tertulia, mi hermano, la señora y el fugitivo...

Ya era la oración cuando llegamos a Fiambalá, cerca del río paramos, el hombre se bajó y nos agradeció la ayuda que le habíamos dado, nos preguntó como nos llamábamos, le mentí el nombre porque en Argentina también había un régimen militar y nuestra acción podía ser ilegal, le entregué la pistola y seguimos, había sido un día para no olvidar...

viernes, 7 de diciembre de 2007

17- Se los había advertido

Diario La Unión 7-12-2007

http://www.launiondigital.com.ar/publicaciones/nota_29895.html

Diario La Unión 15-12-2007

http://www.launiondigital.com.ar/publicaciones/nota_30237.html

Efecto uranio: por temor cancelan reservas en las Termas de Fiambalá

En la hostería municipal se cancelaron 42 reservas. Los turistas manifestaron temor por la posible explotación de uranio. La municipalidad local y los empresarios buscan revertir este efecto negativo para Fiambalá.

Diario La Unión domingo 16-12-07
http://www.launiondigital.com.ar/publicaciones/nota_30255.html

Fiambalá: las termas, sin turistas en el fin de semana


Como no sucedía desde hace muchos años, ayer en las termas de Fiambalá no hubo ningún turistas. La informaciones aparecidas en Internet sobre la supuesta presencia de uranio en cercanía del lugar ha provocado el temor y, como consecuencia de ello, los pobladores están preocupados por la merma de la principal actividad en esa zona.


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En mi intervención por Radio Ancasti de Catamarca, como en el Noticiero de Cable Sono Visión de Tinogasta, como a lo largo de este blog, nunca defendí a la minería, es más, comencé mi exposición en el noticiero local diciendo que no quiero ver ninguna empresa minera en Tinogasta, que no tengo intereses económicos relacionados a la minería.

Hice si hincapié en el daño que los ambientalistas estaban haciendo a Tinogatsa por la forma adoptada de la protesta, dije que los afectados éramos nosotros, que desde 1995 veníamos haciendo el recambio varietal con la consigna de lo orgánico sin ayuda de nadie y menos de los que ahora se dan de padres de la criatura. La metodología adoptada de salir a cacarear en los grandes medios de difusión una asociación “Tinogasta –Uranio” solo pudo concebirla una mente estúpida. ¿Acaso ignoran que cuando se lanza un “bolazo” que sale en primera plana, después si se desmiente, sale chiquito en la última página?

Debería estudiarse la posibilidad de que dueños de hoteles, pensiones y restaurantes de Fiambalá inicien acciones legales por daños y perjuicios contra los dirigentes responsables de este desastre económico, no tanto para recompensar a los intereses perjudicados sino más bien para que las marmotas, sigan durmiendo su sueño colgados del presupuesto público y no bajen a la arena donde peleamos como leones enfrentando día a día un mercado extremadamente competitivo que ahora verá el campo allanado para avanzar sobre las cenizas del esfuerzo hecho por muchos tinogasteños.

Ahora ya pueden gozar de su obra: decían a grandes voces: ¡si al turismo! ¡no a la minería!, pues bien no habrá minería, pero destruyeron el turismo y tras él destruirán a la vitivinicultura porque nosotros vendíamos vino orgánico a los turistas, pero ya no van a venir a Tinogasta ni a Fiambalá por obra de los ineptos, personajes que saben maldecir, bocas de cloaca, tramposos, inútiles que solo prosperan a la sombra de alguna prebenda ya que no se ven en el horizonte las chimeneas de sus fábricas.

Por último con esta entrada espero dar por finalizado el entredicho donde tanta gente me adjudicó una defensa de la minería que no es cierta. Solo una vez recuerdo haber dicho que Chile perforó toda su cordillera de sur a norte y no se de chilenos muertos, si de que hoy integra el minúsculo grupo de países ricos.

También aprovecho para agradecer a los que han dejado comentarios, los considero nuevos integrantes “virtuales” de “La Barra” , no importa el disenso, es más, cuando inicié este blog tomé conciencia que no podría transmitir el pensamiento de los otros integrantes que al igual que comentaristas como “El Observador” , “David..” y otros piensas muy distinto a mi. Justamente ahí se produce la etapa positiva de la dialéctica: yo expongo una tesis, los otros la antítesis y por último surge la síntesis que supera a las anteriores.

A los que me insultaron con palabras soeces simplemente porque no me dejo arrear por nadie, más adelante los voy a eliminar del blog por no ajustarse a las pautas elementales de respeto que debe existir entre los que debaten ideas, no obstante las voy a grabar para tener el testimonio de la degradación social y cultural a la que llegó Tinogasta, con personajes que con su retórica ordinaria, avergonzarían a nuestros antepasados que hicieron las escuelas donde asientan sus traseros y que debería preocupar seriamente a las autoridades docentes ya que el producto terminado que sale, a juzgar por sus expresiones, es de tan mala calidad, que ni en una favela los aceptarían.

jueves, 6 de diciembre de 2007

16 - La plaza de la soberbia

En nuestra querida plaza de Tinogasta, se ha instalado una combinación nefasta de soberbia, delito y daño ambiental. Soberbia, porque quienes utilizan cotidianamente la plaza para realizar actos políticos, religiosos, ambientalistas, etc. tienen la desfachatez de cortar el tráfico y apilar gran cantidad de bafles frente al mástil, para que todo el pueblo quede sometido a la andanada de estupideces que se le ocurre decir al orador de turno y para colmo a un volumen que supera ampliamente el límite de decibeles permitido.

Comprenden, pero no les importa, que es una lacerante imposición, es una forma brutal de someter al “otro”, típica actitud de quienes desconocen la ley básica de la civilización, que establece justamente que los derechos de uno terminan donde comienzan los ajenos.

Si se trata de políticos, acostumbrados a llamar de entrecasa “el tontaje” al pueblo y algunos que acuden mansamente cuando el pregón llama al circo a aplaudir sin oír ni atender, ya que ningún sensato necesita que le revienten los tímpanos para entender, solo los que están mintiendo necesitan un ambiente caótico, para anular la capacidad de raciocinio del auditorio, los bombos y tamboriles utilizado por decenas, hacen inaudible e ininteligible el mensaje, para disimular la carencia de sustento de las estupideces que dicen, que solo son palabras dirigidas a impactar por su sonoridad las vísceras del auditorio y no la mente de los que conservan todavía algunas neuronas activas.

Es una acción despótica, prepotente y antidemocrática, existiendo gran cantidad de medios de difusión en el pueblo tanto radiales como televisivos, el que tenga algo que decir debería usar ésos medios, de tal manera que escuche el que quiera y el que no, se ahorre la repulsión de verse degradado a simple espectador sin voz ni voto.

Que lejos están de comprender que gritar no es tener razón, ¿acaso olvidan que Cristo, sin micrófono y sin bafles habló desde la montaña, y sus palabras llegaron a todos los continentes, a todos los corazones y atravesaron todos los siglos?.

Es por otra parte un delito cortar la calle:

Cámara de Casación (28 de abril de 2004): “.. los manifestantes cometen delitos cuando interrumpen el funcionamiento de los medios de transporte y el tránsito normal, por más que lo hagan en medio de una huelga general y reivindiquen legítimos derechos constitucionales.”

Que se tienen sospecha de la presencia de agitadores a las órdenes del venezolano Chávez, que tipificaría a quienes le facilitan su accionar como traidores a la patria por el intento de servir a los intereses de un caudillo extranjero.

En cuanto al daño ambiental ya fue presentado en el capítulo “La cultura del bombo” como expresiones brutales e incivilizadas. Pero no viene más que a reforzar la idea de que todo es política e irresponsabilidad y los que se llaman ambientalistas son los primeros en producir una polución sonora ilegal e insoportable, mucho más dañina que la del uranio ya que ésta polución está aquí y ahora y en cualquier fuente de consulta se puede encontrar los daños graves a la salud, de todo tipo, que producen los ruidos molestos.

Por último el daño moral: quienes crezcan con vivencias contradictorias, donde por una parte se quiere hablar del tema complejo del uranio o cualquier otro mineral que es un tema científico serio, hacen como los demagogos romanos que decían “panem et circenses” (pan y circo), con números de títeres, danzas folklóricas, copleros, etc. evidenciando que todo es circo, donde algunos político sacan rédito de la ignorancia ajena.

También observaba a uno de los aporreadores de bombo, pobre, no es una crítica directa a él porque estoy seguro que no sabe el significado de los símbolos que llevaba; vestía íntegramente de negro y tenía en la espalda una enorme figura del Che Guevara, un argentino que violó el juramento hipocrático de salvar vidas, pero fue en realidad un sanguinario asesino que mató casi 3.000 personas indefensas disparándoles con un revólver en la nuca.

Que ironía, por delante con el bombo adhería a la vida y en la espalda llevaba el símbolo del criminal más perverso. Para ampliar la vida del Che:

http://www.eliberoamericano.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=636)

Habiendo personas muy disgustadas con este blog, espero que al menos noten una diferencia, quien esto escribe no va a la plaza pública a gritarle en la cara a nadie ni a sus casas a perturbar su tranquilidad porque aprendió a respetar a los demás, solo escribo mis humildes puntos de vista en un medio que lo lee el que quiere y el que no lo ignora, es más, respeto el disenso y les doy la facilidad de que me insulten de arriba abajo cuanto quieran, porque no es a mi a quien perjudican; con la retórica grosera, cada persona marca su nivel.

sábado, 1 de diciembre de 2007

15 - Pies de barro

Si observamos el gráfico anterior del índice de precios al consumidor, se aprecia a primera vista que el descalabro inflacionario se inició en 1940. Curiosamente, Juan Perón declaraba al asumir su primera presidencia, que no podía caminar por los pasillos del banco central de la cantidad de oro que había.

Era un oro reciente, producto de las ventas de alimentos a las potencias en guerra, mientras Argentina permanecía neutral, haciendo pingues negocios, lejos de la pólvora que en Europa mató a más de 20 millones de personas.

Nuestro análisis comienza en los 70, década que marcó la culminación de un estado de cosas en apariencia buena pero que en realidad, no mostraba ser el fruto del esfuerzo, la creatividad, el empeño, el conocimiento ni la capacidad de los “empresarios” de la época, sino el resultado de los subsidios encubiertos a través de créditos bancarios que la inflación se encargaba de pulverizar al momento de pagarlos.

En aquellas épocas el bienestar económico pasaba sin duda por la amistad que se tuviera con el gerente del Banco Nación, era sin dudas la persona más influyente del pueblo y los agricultores y comerciantes se deshacían para conseguir el favor de este Aladino que hacía realidad todos los sueños.

Pero, no todos pudimos ser amigos del gerente, porque como toda estructura ficticia, da lugar a enclaves de amistad y poder y quienes no accedían a esas lides, debía conformarse con obtener algún préstamo indirecto que luego se pagaba a los “popes de la intermediación”, entregándoles la producción a precios miserables.

Pronto llegaría la famosa Circular 1050, que si bien no es para alabarla por sus injusticias y errores técnicos, pero en general digamos, acabó con los subsidios a las clases medias y altas. En esa época en un diario de Buenos Aires salió un artículo titulado “Los Gigantes con Pies de Barro” que hablaba del derrumbe a lo largo y ancho del país de poderosas empresas poco acostumbradas a devolver en serio sus préstamos.

En “La Barra” siempre criticaron mi tendencia a comparar todo con lo que ocurría en Estados Unidos, quizás con razón, pero me resultaba más “didáctico” usar los extremos ya que hablar de grises era permitir que se entienda medio negro o medio blanco. En Estados Unidos sencillamente el estado no tiene bancos por lo cual no hay subsidios encubiertos.

En un momento llegó a mis manos un libro con varias biografías, me interesó la vida, obra y concejos que sobre negocios daba el poderoso empresario norteamericano , fabricante de automóviles: Henry Ford.

Impresionado con su historia, en la que siendo un obrero de mameluco de la Detroit Automobile Company y tras ganar sus primeros dólares estudió ingeniería, trabajando luego en la Edison Illuminating Co.

En sus ratos libres comenzó a fabricar su primer auto en el garaje de su modesta casa de barrio. Presté mucha atención a lo que aconsejaba a los iniciados, decía que jamás se debía sacar créditos bancarios ya que era anticipar el éxito de una empresa con el riesgo de desconocer su manejo; en su lugar aconsejaba empezar de abajo, incluso manualmente, para que el trabajo personal enseñara todos los detalles y que el mismo negocio indicaría si seguir, como y por donde.

Salvando el abismo, entre la poderosa Detroit y la humildísima Tinogasta, al menos quien esto escribe, se puso el mameluco y manos a la obra en el fondo de la casa. Claro, no fabricaríamos autos sino maquinarias para procesar pasas de uva que era lo que había en la zona.
Siguiendo el ejemplo de Ford, compré cuanto libro de mecánica e ingeniería pudiera conseguir y a duras penas golpeándome y electrocutándome en reiteradas ocasiones obtuve un primer prototipo allí por 1.976.

Un día, agobiado por el excesivo esfuerzo que hacía para dominar solo, partes de máquinas que pesaban más de 300 kg, decidí buscar un colaborador y acudí a un profesor de la escuela industrial a fin de que me enviara alguno. A los días se presentó un aspirante enviado por la escuela, hombre robusto y fuerte, lo que me hizo pensar que era apropiado para la tarea, preguntó cual sería el trabajo a realizar, diciéndole que ayudaría en tareas metalúrgicas, en el manejo de piezas mientras se soldaban y armaban etc., pero Oh! sorpresa, cuando me rechazó la oferta laboral diciendo que él creía que trabajaría en una oficina y se fue. En los 10 años siguientes seguí trabajando solo.

El 8 de septiembre de 1975 obtenía la Patente de Invención Nº 203.414 dejando el nombre de Tinogasta en la oficina de Patentes de Invención de la República Argentina.


Para quien dese saber como es una patente, pongo la imagen de la carátula.

Con el trabajo de esta máquina y otros inventos que se agregaron después no solo creamos una empresa que da trabajo a mucha gente hasta el presente, sino que se demuestra que el éxito o el fracaso no dependen de los Aladinos sino de uno mismo, de la capacitación y del seguir los buenos ejemplos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

14 - Bajo La Alumbrera

Estando de actualidad el tema de la minería, me permito salirme nuevamente de la cronología para contar lo que ocurrió un domingo de otoño de 1997. Estaba al medio día en la vereda de “Amigos”, el local de los hermanos Rafael y Laureano López, cuando llegó Omar Pachá preguntándome si quería ir a conocer la mina Bajo la Alumbrera, que saldría un ómnibus hacia Belén donde cenaríamos y pasaríamos la noche y al día siguiente temprano, llegaríamos a la mina donde tendríamos una visita guiada.

Es necesario aclarar que estas visitas las patrocinaba el gobierno de Catamarca y no tenían ningún costo, ya habían partido visitas similares de todos los otros departamentos y quizás por el orden alfabético Tinogasta era el último viaje autorizado a entrar en la mina antes de su inminente puesta en producción.

Le había pedido a Pachá si podía ir con mi esposa ya que siempre me acompaña en mis viajes, pero me dijo que solo era posible que viajara uno. Después de algunas horas me llamó por teléfono para decirme que si podía ir mi esposa, por cuanto no podía convencer a casi nadie que participara de este viaje gratuito.

Ocurría que ese día domingo había un partido de fútbol y la gran mayoría de las personas que fueron invitadas prefirieron ver el partido a conocer la mina. El ómnibus tuvo que esperar casi hasta la noche para no salir vacío, iban solamente 7 personas de Tinogasta y unos 4 jóvenes que venían de Fiambalá. Uno de ellos incrustó una radio entre los asientos del ómnibus para escuchar el partido y al verle el aspecto poco afín con el interés en cuestión le pregunté a uno de ellos si sabían a donde iban, a lo que me respondió que don “Coco” les había pedido que suban al ómnibus, que esa noche habría un asado gratis en Belén, por lo que queda claro que de Fiambalá no participó ningún adulto de la invitación.

Recorríamos esa noche la plaza de Belén cuando nos encaró una persona que dijo ser el intendente, averiguó si éramos de la delegación de Tinogasta y tras asentir, nos preguntó por el resto de la comitiva, a lo que respondimos que solo éramos ese pequeño grupo. Las expresiones de sorpresa y desagrado de ver que el único departamento de la provincia que no enviaba el ómnibus lleno se hizo notar al día siguiente, cuando al subir al ómnibus los de Tinogasta, entró el intendente y dijo que si a los tinogasteños no les interesaba aprender nada, sobraban belichos interesados en hacerlo; de esa manera completó el ómnibus con belichos que esperaban ansiosos poder ir y partimos hacia la mina.

Cuando llegamos, había una barrera y muchos autos tapados de tierra a los costados, se presentó un hombre de casco informándonos que sería el guía durante la visita, la mina estaba a varios quilómetros adelante. La primera pregunta que le hicieron fue por que había esos autos tapados de tierra, a lo que respondió que eran de algunos obreros, pero a la mina no se puede entrar con autos y como los turnos eran 7 días de trabajo y 7 de descanso y no existiendo todavía asfalto los autos se llenaban de tierra.

Nos dijo que lo primero que piden a los obreros que ingresan es que acostumbren decir “mi empresa” no “la empresa”, porque es fundamental sentirse parte de lo que se hace; dentro de la mina la atención esta puesta solo en el trabajo y en lo que se pueda aprender de los que más saben; para eso tienen 7 días libres para dedicarse a sus cosas, el auto dentro del complejo entonces era un objeto extraño e inútil.

Al llegar a las inmensas instalaciones de la mina comenzaron las sorpresas una tras otra: en un edificio muy grande había un inmenso letrero que abarcaba todo el costado del edificio que decía: “EL QUE NO PLANIFICA SU TRABAJO PLANIFICA SU FRACASO”, cada letra superaba el tamaño de una persona.

Nos llevaron a una montaña desde donde veíamos el paso de los enormes camiones Caterpillar conducidos por jóvenes señoritas, las ruedas medían 3,5 metros de diámetro y cargaban 250.000 kg de material.

Nos sorprendió la infinidad de Jeeps que circulaban todos con una especie de mástiles de 5 metros de altura con una baliza y un banderín de colores vivos en el extremo, nos explicó que desde la cabina de conducción de los gigantescos camiones no pueden distinguirse los pequeños Jeep y para evitar ser aplastados portaban esos altísimos banderines para que puedan ser vistos por las conductoras.

El tremendo hoyo de unos 600 metros de diámetro estaba recién en sus comienzos y nos dicen que tendrá 600 metros de profundidad, es por eso que las palas cargadoras de camiones son eléctricas para evitar las emanaciones de gas en el agujero cuando éste se haga muy profundo.
La cargadora frontal que estaba trabajando era la más grande del mundo, capaz de echar 250.000 kg en una sola palada.

Fuimos al dique de cola donde se depositarían los millones de metros cúbicos de material procesado durante los 30 años que dure la explotación, sabiendo que para ese entonces podría ser rentable la recuperación de minerales de muy baja ley.

Fuimos a las oficinas, donde vimos una cantidad impresionante de computadoras y mapas geológicos por millares, el edificio ocupaba casi una manzana.

Seguidamente nos llevaron al comedor, explicándonos que era un autoservicio y que no existían áreas para personas importantes y otras para obreros. Por el contrario, la idea era que el azar vaya entremezclando a personal de todos los niveles con la consigna que el de mayor jerarquía aproveche la oportunidad para ilustrar a quienes tuvieran menos conocimientos. Una demostración de inteligencia democrática poco común en nuestro país.

Había gente de todas las nacionalidades y por consiguiente se escuchaba hablar en múltiples idiomas. A la noche iban a tener un espectáculo folclórico con Los Nocheros y muchos otros artistas.

Cuando emprendimos el regreso, una señora de Tinogasta preguntó ¿cuál es la inserción de la mujer catamarqueña en esta empresa? , respondiendo: solamente han participado como mucamas y en quehaceres domésticos ya que los puestos de mayor jerarquía requieren el perfecto dominio del inglés y el manejo de computadoras. Como se suscitaron algunos murmullos, aclaró que tanto los jefes son extranjeros e imparten sus órdenes en inglés como también lo eran la mayoría de los técnicos especializados.

Por último es necesario aclarar que esto ocurría mientras se construía la planta, o sea que era como un gran obrador. Una vez terminada, la mayor parte de esas personas se iría dando lugar al personal estable que haría funcionar las instalaciones.

sábado, 24 de noviembre de 2007

13 - El primer mundo

Dijimos en capítulos anteriores que el Dr. Samedy, incansable viajero, al momento de unirse a “La Barra” ya conocía, aparte de toda Argentina, una gran cantidad de países, entre los que se destacaban casi todos los de Sudamérica, Canadá (donde fue profesor en una universidad de Montreal), Estados Unidos, España, etc. y viendo que ya contábamos con las bases mínimas de filosofía de la historia como para entender lo que veríamos, nos sugirió que saliéramos a conocer el mundo.

Para agregar sentido a nuestro encuentro con el primer mundo, narraré brevemente una experiencia anterior en la que había confrontado “idea” y “realidad”. En 1963 había partido de Tinogasta llevando frescas palabras de mi padre que se jactaba de ser un importante viñatero con 16 Has de viña. Cuando llegué a Mendoza, el primer día de clases subí al ómnibus conducido por un tal Matioli que nos trasladaba a Chacras de Coria donde estaba la facultad, al ver que era un nuevo estudiante me preguntó de donde era; le respondí que de Tinogasta, Catamarca , luego me preguntó a que nos dedicábamos: le dije que éramos viñateros, me preguntó que cuantas hectáreas teníamos a lo que respondí que 16. ¡Para que lo habré dicho! se inició una carcajada generalizada que se extendió por todo el ómnibus y solo salí de mi asombro cuando pregunté cual era la parte graciosa de mi respuesta. Claro, me explicaron que en Mendoza, un tal Furlotti tenía 5.000 Has de viña en un solo paño, aparte de muchas otras fincas. Que un tal Gargantini tenía 3.000 Has también en un solo paño, que fulano 2.000, etc.

Al llegar a la facultad descendía un helicóptero particular trayendo a un compañero; otro, al salir de clases, no podía recordar en que auto fue de tantos que tenía a su disposición.
Una mañana viendo un grupo de alumnos en rueda de conversación, traté de acercarme para participar, al verme el grupo se calló y pronto se corrieron algunos metros, sin entender que pasaba me acerqué nuevamente y el grupo se volvió a correr. Con estos antecedentes, había vuelto de Mendoza en 1970, época de formación de “La Barra” consciente que de mi mente juvenil habían desaparecido todas las fantasías.....

Vayamos ahora al primer mundo: con escasos a nulos conocimientos del inglés, aterrizaba nuestro avión una tarde de enero de 1981 en el gigantesco aeropuerto de Miami. Al salir por la escotilla, entramos en un monorriel sobre elevado que a velocidad vertiginosa nos trasladó al enorme edificio del aeropuerto.

El encuentro con la llamada “idiosincrasia americana” fue un impacto, fue enterrar en un segundo, una vida con ideas equivocadas, significaba despojarnos nuevamente de una grandeza inexistente, ya no la de Tinogasta frente a Mendoza, era la de un país frustrado, empobrecido, frente a otro grande, triunfador y poderoso.

Las abrumadoras palabras escuchadas hasta el hartazgo en nuestras tierras, agitadas por los paladines de las lucha de clases y de la mal entendida “justicia social”, con la prédica desvaída y constante de que nuestra decadencia se debía a los “imperialismos explotadores” a las “oligarquías terratenientes” y toda la parafernalia de estupideces que utilizaron los políticos argentinos, hombres desvirtuados, moldeados en el resentimiento, en la envidia y cuanto gigante dañino del alma estuviera presente en sus corazones, se veía ahora claramente, como simples justificativos de su mediocridad y de su ignorancia.

El norteamericano que vimos, es un hombre abocado al trabajo, a que todo esté en su lugar, ordenado, limpio, puntual; hombres y mujeres atentos, serviciales, dispuestos a cualquier esfuerzo por quien lo necesite. Nos sorprendió sobremanera ver la cantidad de gente muy anciana trabajando en farmacias, supermercados, y negocios en general, contrastando con algunos argentinos que se jubilan con 40 años.

Una mañana, no recordaba la ubicación de una lavandería donde había dejado una prenda, se acercó una señora de unos 80 años que tiraba de un changuito (carrito con ruedas) a interesarse por lo que necesitaba ya que me veía preguntar a unos y a otros pero nadie entendía español, por fin alguien exclamó “laundry” (lavandería),la señora me hizo señas de que la siguiera. No creerán pero esta señora caminaba tan rápido, que aún tirando de su carrito no podía alcanzarla, al cabo de unas 12 cuadras y señalando una esquina me dijo: here it is (aquí es). Muy agitado le agradecí su atención y la señora comenzó a desandar el camino. Como ésta nos ocurrieron muchísimas situaciones donde apreciamos la hospitalidad y generosidad de la gente.

Todo era diferente: calles y veredas anchísimas, decenas de metros de jardines antes de llegar a la línea de edificios, autopistas por todos lados, canchas de golf gratuitas a los lados de las carreteras, todo parquizado, lleno de flores, ni un papel en el suelo, grandes bahías atiborradas de yates, infinidad de islas con las hermosos chalets, el puerto con cantidad de transatlánticos repletos de turistas europeos en lujosos cruceros con ganas de vivir un anticipo del paraíso. La playa y los hoteles, uno a continuación de otro se extendían por unos 120 kilómetros sin interrupción hasta Palm Beach.

(Recomiendo a quien tenga instalado Google Earth, se sitúe en Miami Beach, en un nivel de zoom que permita ver las casas y embarcaciones y suban lentamente sin perder la playa hasta Fort Lauderdale, Boca Ratón y sus increíbles canchas de golf, hasta llegar a Palm Beach, con el instrumento de medición comprueben la longitud que menciono de por lo menos 120 km de hoteles y mansiones de lujo, la gran cantidad de vías navegables que vinculan el mar con infinidad de casas de veraneo).


Palm Beach


Boca Ratón
Fort Lauderdale


Miami Beach
Postales ilustrativas, sumando las distancias de la 4 fotos anteriores se sobrepasan los 120 km.

Vayamos al análisis ya que debe haber poderosas razones para que dos países que nacieron con escasa diferencia de años y lo que es más grave aún, a principios del siglo XX casi no había diferencias económicas apreciables, uno de ellos triunfó y el otro perdió totalmente el rumbo.

La Argentina en 1929 todavía tenía un ingreso per cápita mayor que el de Australia y Gran Bretaña. Los únicos que tenían un ingreso mayor que los argentinos eran los americanos.

La discusión que guía el blog se centra en la pobreza de Tinogasta, pero es necesario estudiar los pueblos que han derrotado la pobreza para tener pautas que expliquen nuestro fracaso.

En principio hay un elemento clave que ya se vino esbozando: la percepción norteamericana del individuo y el gobierno (no conciben el “estado”). Recordemos que todos los pensadores ingleses que formaron a los futuros colonos norteamericanos, Locke, Smith, etc. intentaron por todos los medios que el estado no avance sobre los individuos toda vez que se dieron cuenta que la grandeza de un país es la sumatoria de la riqueza de sus habitantes y el progreso estaría en manos de millones y millones de personas hábiles y trabajadoras; pero si la riqueza se concentraba en el estado era poner los recursos del pueblo en manos de una camarilla de ineptos y corruptos y en democracia esto era una garantía que degeneraría pronto en clientelismo y demagogia para mantener en el poder al grupo dominante.

Ya lo había expresado Alberdi: “La Patria es libre cuando no depende del extranjero pero el individuo no es libre cuando depende total y absolutamente del Estado”.

En Argentina el estado tomó un rol de garante de la distribución de la riqueza y la consecuencia está a la vista: altísimo porcentaje de empleados públicos, gran cantidad de subsidios a la pobreza, las empresas más importantes estuvieron en manos del estado, dirigista e ineficiente que las dejó en situación de quebranto.

Los políticos condensaron esta mentalidad con la frase que se diputan todos los partidos “la justicia social”. De apariencia benévola esta frase sintetiza la derrota como sociedad de la Argentina. ¿Por que? Porque engaña al pueblo que la culpa de sus desgracias la tiene el “otro”, por lo tanto hay que sacarle a unos para darle a otros y el papel de Robin Hood lo hace el estado.

Algunos efectos:

Descapitaliza la actividad privada con impuestos confiscatorios.
El producto de la confiscación es puesto al servicio de una burocracia improductiva.
Fuga de capitales, van donde los tratan bien no donde les roban cíclicamente.
Falta de inversiones, a un inversor no se le puede decir que venga a Argentina a hacer beneficencia social, pensar esto es no entender el capitalismo y el alcance de su responsabilidad. Es oponerse al único que puede resolver en serio los problemas existentes. Carlos Marx en el Manifiesto Comunista dice: “.. la Burguesía en sólo 100 años que había tenido dominio, había creado más riquezas que todas las generaciones anteriores juntas”.

En el primer mundo lo que se da es educación, cultura de muy buen nivel, se gasta en investigación para que las empresas sean competitivas e innovadoras, se gasta en industrialización y tecnología para que haya mayor valor agregado que permita una vida digna y desahogada a la mayoría de sus habitantes

Para un norteamericano la riqueza no esta mal vista, al contrario, según la religión de los colonos (el protestantismo) es un premio de Dios al sacrificio, por lo tanto no odian a los “ricos” y nadie estigmatizó como hizo el peronismo con su muletilla de “oligarcas y descamisados”, fomentando la estéril lucha de clases y enfrentando a los argentinos en bandos irreconciliables.

lunes, 19 de noviembre de 2007

12 - Von Braun en Chamical

Quienes sigan este blog notarán el énfasis puesto en destacar el valor del conocimiento como única fuente de desarrollo, tanto humano como social, cultural y económico. Es el producto de la mente humana el único capaz de generar riquezas por encima de las que produce la naturaleza y las sociedades, en continuo crecimiento, no pueden resignarse a vivir todos de la generosidad de la tierra.

Corría el año 1963 y allí por octubre de ese año llegó al país el extraordinario inventor alemán Dr. Wernher Von Braun, que además de sus famosas bombas voladoras V-2 que destruyeron Londres en la 2ª guerra mundial se preparaba, ya en Estados Unidos, para la más colosal de las experiencias vividas por la humanidad: dejar la Tierra por primera vez y viajar a otro astro, en este caso nuestra Luna.

Como en Chamical (La Rioja) se encontraba la base misilística CELPA (Centro de Experimentación y Lanzamientos de Proyectiles Autopropulsados) que en ese entonces lanzaba los cohetes del programa Gamma Centauro y siendo en ese entonces Argentina la 6ª potencia aeroespacial del mundo, Von Braun llegó a visitarla; se hizo famosa la frase que pronunció al descender del helicóptero que lo transportaba y viendo un grupo de riojanos que lo vitoreaban decía una y otra vez: “very macanudo boys”.


La carrera espacial argentina siguió adelante en forma acelerada durante el gobierno del Tte. Gral. Onganía con programas que involucraban cohetes cada vez de mayor tamaño y potencia hasta llegar al proyecto Cóndor capaz de llegar a la estratósfera y poner en órbita un satélite. Las experiencias siguieron con notable impulso hasta 1973 y comenzaron a decaer, lentamente hasta principios de los ochenta, pero finalmente fue desactivado junto con todas sus industrias colaterales por el gobierno peronista de Carlos Menem.

El siguiente párrafo fue extraído de: http://www.reconquistaydefensa.org.ar/_historia/espacio/conquista.htm

Como dice el ingeniero Pablo de León, presidente de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial, hoy científico de la NASA: “Lamentablemente por las deficientes políticas de los diversos gobiernos argentinos, su inoperancia, su falta de interés en el desarrollo nacional, su miopía y su falta de visión, la Argentina perdió su capacidad aeronáutica y espacial tan duramente conseguida. El punto llegó a su nivel más bajo a principios de los ’90 cuando se canceló el Proyecto Cóndor, se desmantelaron las instalaciones de Falda del Carmen, se cerró el IIAE, se cedió la Fabrica Militar de Aviones a una empresa extranjera, se disolvió la CNIE, etc.”.

Volviendo a la narración histórica de “La Barra”, quise contar la anécdota de Von Braun para que se entienda por qué, en la década de los 80, cuando decidimos lanzarnos a conocer el primer mundo y como consecuencia de ello vivir una profunda transformación en nuestra idiosincrasia: el primer objetivo fue el cuartel general de Von Braun en la NASA (Florida, Estados Unidos).

Cabo Cañaveral enero de 1981 motor de Saturno V y el “Rocket Garden” (Jardín de Cohetes)

Fue tal la impresión causada por la grandiosidad del complejo misilístico de Cabo Cañaveral, que en la próxima oportunidad que tuvimos visitamos nuevamente el complejo, esta vez nos acercamos al edificio de ensamblaje vertical, (el más grande del mundo) y pudimos tocar el Saturno V.

Enero de 1991 Edificio de Ensamblaje Vertical y el Saturno V que llevó el hombre a la Luna.



Vista satelital del complejo misilisto de Cabo Cañaveral en Florida, Estados Unidos.

En próximos capítulos diremos como impactaron todas estas increíbles impresiones en el desarrollo intelectual y material en nuestro querido Tinogasta.

domingo, 18 de noviembre de 2007

11 - La cultura del bombo

Enriqueciendo con hechos actuales la historia de “La Barra”, cuento que días pasados me dirigía al local de verano del foro, al lado de la Iglesia, pero había en la plaza de Tinogasta un acto contra la minería.

Hablaba un individuo forastero que contaba con una “barra” que a cada frase rimbombante, golpeaban un bombo como para reafirmar lo que decía. Nos cayó muy mal porque la onda sonora del bombo hace vibrar la caja torácica, donde hay vísceras como el corazón a las que el imaginario popular le atribuye la residencia de las emociones y el tema a tratar era lo suficientemente complejo como para que actúen las neuronas del cerebro donde reside la razón y éstas son perturbadas por la polución sonora.

Pero para nosotros no es un problema nuevo, sabemos claramente el significado del bombo: es el menosprecio de la inteligencia ajena, es la soberbia de querer imponer ideas por la fuerza. Proviene de las técnicas fascistas incorporadas a las muchedumbres por el peronismo en el siglo pasado. Además se suma el volumen de los altavoces y el ruido permanente con lo que se anula la capacidad de discernimiento del auditorio.

A los pocos días vemos que en el mástil de la plaza se autoriza un espectáculo nocturno de una iglesia que se presenta con una orquesta y los infaltables bombos y baterías a destruir los tímpanos de los transeúntes, evitar cualquier diálogo entre las personas, molestar a los enfermos en decenas de manzanas a la redonda y a no dejar descansar al que tiene que salir a trabajar temprano al otro día.

En fin, la brutalidad en estado puro, pero no solo de estos personajes mucho más cercanos al demonio que a Dios, sino la brutalidad sin atenuantes de nuestras autoridades, que dan los permisos para que se violen todas las leyes de protección ambiental, en las que la polución sonora es una de las más dañinas a la salud física y mental de la población.

Pero esta lucha no es de ahora, ni es la plaza el único lugar donde se masacra a la población con los ruidos insoportables, cada vez que hay un baile, o un bingo, o cualquier acontecimiento en algún local céntrico al menos 100 manzanas a la redonda deben resignarse a no poder dormir por cuanto en Tinogasta, pareciera que aún no llegó el mensaje primordial de la civilización que dice: “ los derechos de uno terminan donde comienzan los ajenos”.

Para los tinogasteños incivilizados que cometen estos delitos, el otro no existe, unos pocos centavos a ganar son suficientes para ignorar la molestia ajena.

En este contexto ya podemos hacer alguna reflexión sobre el tema de los “ambientalistas” de Tinogasta, es increíble que desde las escuelas se incite a los jóvenes a pegar carteles en las viviendas privadas, donde gente quizás con muy pocos recursos han hecho pintar la casa o las tapias para embellecer el pueblo y los “alumnos” la llenan de grafitis y pegatinas señal de la barbarie propia y adquirida en las escuelas.

Uno de esos carteles decía: “No me maten”, “No a la minería”, desde este blog les digo a los jóvenes: no es la minería las que los va a matar sino la ignorancia, la pobreza, los maestros corruptos que cobran y viven de paro o con licencia, la falta de virtud de la clase dirigente, la falta de ética en el despilfarro de fondos coparticpados y la falta de conocimientos para desarrollar una región.

Tinogasta se ha quedado sin fuentes de trabajo y se oponen a cualquier fuente de trabajo, deben averiguar lo que pasa en el resto del país para comprobar que este pueblo es el único que no progresa, es el pueblo con más éxodo poblacional y ustedes serán los responsables ante la historia de haberse esforzado para que no haya trabajo.

domingo, 11 de noviembre de 2007

10 - El mapa del progreso

Todos los conceptos son discutibles y justamente en esto se fundamenta la existencia del foro, pero a nadie escapa que una mirada al mapa del mundo y conociendo los indicadores del progreso de los países, se ve claramente el efecto que tuvo Inglaterra en el desarrollo de sus antiguas colonias, en contraposición con el subdesarrollo de las que pertenecieron a España.

Fue en Inglaterra, donde se echaron las bases del progreso económico, al aplicar los conocimientos científicos al desarrollo tecnológico e industrial y que fue el liberalismo, con pensadores como Jhon Locke, Adam Smith y los conceptos del “Common Law” o “derecho común” los que acotaron claramente la injerencia del estado en los asuntos de los ciudadanos.

A las costas norteamericanas llegaron en el “Mayflawer” gente como Mr. Penn, que solo confiaban en Dios y en si mismos, que no vinieron a servir a ninguna corona sino más bien escapándose de ella, que las riquezas que producirían no iba a volver a Inglaterra para ganar prestigio social, sino como buenos protestantes a cumplir con el precepto de que la “riqueza es un premio de Dios al sacrificio” y que quien la recibiera tiene el mandato de utilizarla para dar nuevas y mejores oportunidades a la generaciones futuras. ( Max Weber “La ética protestante y el desarrollo del capitalismo en occidente”).

Esa gente llevaban en sus mentes el progreso y la riqueza y tras su independencia, la democracia por ellos creada estaba dirigida a alentar los intereses de los ciudadanos y no los del estado. Los pueblos de origen hispano por el contrario, vinieron a servir al Rey, a explotar la riquezas de América pensando en regresar con ellas a España donde reeditarían sus glorias cuando echaron al moro: eran en definitiva ciervos del estado imperial, precursores del estado paternalista y su degeneración posterior: la demagogia y la corrupción.

Argentina había comenzado bien desde Alberdi hasta principios del siglo XX, pero una concepción errada de la “justicia social” basada en el estado protector llevó después a la nacionalización de los recursos naturales y a la estatización de todos los buenos negocios que en lugar de formar una elite poderosa como en EE UU, determino la formación de una casta de corruptos que manejaron con ineptitud, por amiguismo los grandes intereses nacionales resultando en empresas deficitarias aquellas que hacían poderosos a los países del norte.

América fue un laboratorio donde se pusieron a prueba dos concepciones distintas con resultados opuestos: valoración del individuo y su libertad, con ciencia racional como herramienta para forjar el progreso individual y el colectivo por un lado y una Hispanoamérica dogmática que desarrolló un estatismo paternalista y confiscatorio para ponerlas al servicio de una burocracia parásita.

Con estados clientelistas que lucraron con la ignorancia de pueblos sumisosn, impidiendo la formación de capitales nacionales de la envergadura que requería la dura competencia internacional que se daría al poco tiempo y los resultados están a la vista.

Como dijimos en capítulos anteriores, todas estas disquisiciones nos iban preparando para lo que vendría en la década siguiente de los 80 donde salimos a conocer el mundo en forma directa y demostraremos para conocimiento de los más jóvenes de que manera determinaron muchas de las cosas que sucedieron después.

sábado, 10 de noviembre de 2007

9 - La riqueza y la pobreza

Allí por los 70 había salido un artículo en el diario La Prensa, que se titulaba: “La pobreza y la riqueza son problemas de la cabeza”. De inmediato se llevó la discusión al foro y todavía seguimos analizando la profundidad y las consecuencias del concepto.

La historia enseña claramente como tras el fin de los dogmatismos, con el renacimiento europeo y posterior evolución del pensamiento racional a que dio lugar, conduciría a la primera revolución industrial con la máquina a vapor , a la revolución francesa como transformación social y política, seguida en el siglo XX por la segunda revolución industrial con la producción en cadena, que sumadas habían configurado el destino irreversible de la humanidad.

La primera consecuencia aplicable a Argentina, es que el mundo había comenzado a abandonar el campo como única fuente de riqueza y habían encontrado en la industria el valor agregado capaz de sacar adelante a las sociedades cada vez más numerosas.

Los liberales de la generación del 80, habían percibido que el progreso para nuestras tierras vendría de la mano de los inmigrantes que habían participado del despertar del conocimiento y no de una población escasa y dispersa, que por una parte traían el gen contra reformista español y por otra una herencia cultural casi nula de los pueblos precolombinos, que no conocían ni la rueda ni la escritura.

En ese contexto nuestra “Pampa húmeda” fue quizás un “salvavidas de plomo” para los argentinos, ya que el aprovechamiento de las riquezas naturales de fácil obtención, aleja al hombre del esfuerzo por sobrevivir que es el incentivo para crear y organizarse que han motivado a los pueblos que no cuentan con grandes riquezas naturales como Japón y la misma Inglaterra.

Lo dicho se aprecia aún en la actualidad, donde se pretende que el campo subsidie la ineficiencia del resto de las actividades, como en los tiempos de los primeros criollos que mataba las vacas que se criaban solas y salvajes, solo para sacarles el cuero, el que se exportaba a Inglaterra y en gran medida se utilizaba para la fabricación de correas de transmisión en las florecientes industrias movidas por el vapor.

Con la frase de Juan Bautista Alberdi “gobernar es poblar”, comienza a perfilarse un nuevo mapa del desarrollo en Argentina consecuente con la destreza y capacidad para producir que traían los europeos; todo en concordancia con las claras y simples ideas de Adam Smith expuestas en su famoso libro “..La riqueza de las naciones”.

Pero el gigantesco esfuerzo realizado quedó trunco en el siglo XX cuando en Argentina se deja sentir el efecto de no haber sido los protagonistas del desarrollo del conocimiento como lo era Inglaterra, Alemania, Francia y Estados Unidos, sino los consumidores secundarios de los productos de ese desarrollo.

Si observamos la impresionante cantidad de universidades con orientación tecnológica y centros de investigación que había en EE UU y lo comparamos con nuestro país y sus universidades humanísticas llegamos a la conclusión que no estuvimos a la altura de los desafíos que traería el mundo moderno con su tercera revolución industrial desplegada tras la Segunda Guerra Mundial.

En Tinogasta mientras tanto, padecíamos una inequitativa distribución de la inmigración europea que se concentró en las provincias que hoy son grandes centros de progreso como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Catamarca toda padeció la mediocridad de sus dirigentes, no hubo fomento a la producción ni formación de capitales y curiosamente es una provincia llena de riquezas mineras naturales pero que hoy, por falta de recursos materiales y por nuestra ignorancia en el manejo de un capitalismo moderno, debemos convocar a explotarlas a extranjeros que si poseen los ingentes recursos técnicos y económicos que demanda esta industria.

sábado, 3 de noviembre de 2007

8 - El automovilismo

Otro deporte en el que participaron varios integrantes de “La Barra” fue el automovilismo: todo comenzó con el Primer Rally Internacional Tinogasta – Copiapó, realizado en febrero de 1972 y organizado por varios tinogasteños que habían estrechado lazos de confraternidad con los hermanos chilenos a través de la frecuencia de radioaficionados.

Una comisión en la que viajaban Mirolo, Héctor Rodríguez, en una camioneta de la municipalidad y en otra Luis (Rorro) Cuello y César Cuello, viajamos hasta Copiapó marcando los hitos y las distancias para realizar el cálculo de regularidad.

Marcando el camino en una Chevrolet Apache, imponente fondo cordillerano

Camino por donde pasó el rally, hoy un asfalto nuevo

Unos meses antes había visitado Tinogasta el Intendente socialista de Copiapó en la época de Allende, con miembros de su gabinete, entre los cuales se presentó un profesor universitario.

Al llegar la comitiva a Copiapó fuimos recibidos por el Rotary Club con toda pompa, al día siguiente fuimos al puerto de Calderas (74 Km) donde por la noche ofrecieron una regia cena en un restaurant construido sobre el mar, a cierta hora y bastante alegres, decidimos trasladarnos a Chañaral distante unos 90 Km de Caldera, íbamos muy rápido esa noche cuando una falla en la camioneta que conducía hizo que perdiera el aceite y se fundió el motor.

Fui remolcado casi 100 km hasta Copiapó donde dejé la camioneta en la puerta de un taller mecánico a altas horas de la noche. Al día siguiente, al ir al taller, caminé por un largo pasillo donde al final, trabajando de espaldas, observé una persona de mameluco que parecía el dueño del taller; cual fue mi sorpresa y la de él cuando nos vimos de frente: era la persona que en Tinogasta se presentó como ministro en la comitiva del Intendente.

Fue una sorpresa que costó disimular pero terminamos haciéndonos amigos.

A medianoche de un día de febrero de 1972 se larga el gran rally con participación de notable cantidad de automóviles tanto de Tinogasta como de varias ciudades del noroeste.
En la foto: primero de la izquierda el intendente de Tinogasta Gregorio Pozos en el auto: piloto, César Cuello, copiloto Luis (Rorro) Cuello y navegante: Carlos María Gorostiaga, rodeados de gran cantidad de público.

Como íbamos a participar de la carrera no tuvimos obviamente acceso a los cálculos de tiempo, pero como era diestro en el uso de reglas de cálculo, (recordar que en esa época no había calculadoras), decidimos dejar la regularidad y pasarnos a la velocidad tomado nota únicamente de las distancias en kilómetros entre hitos.

Muchos otros hicieron lo mismo sin interesarles el puntaje y nos largamos a una desaforada carrera a ver quien llegaba primero a Copiapó. Si tenemos en cuenta que en esa época se cruzaba el río Guanchín más de 30 veces, imaginarán las cosas que vimos y vivimos aquella noche.

Lamentablemente, a los pocos minutos de largado el rally se produjo el primer accidente con el vuelco del auto conducido por “Pocho” Robledo, dueño de la línea de ómnibus que lleva su nombre, que afortunadamente no se lesionó pero tuvo que abandonar.

Al ir subiendo el último tramo del paso de San Francisco nuestro auto se quedo sin fuerzas por falta de oxígeno y recuerdo la desinteresada colaboración de uno de los participantes, el señor Barrientos de Catamarca, que en un pequeño Fiat pero con un tubo de oxígeno empujó nuestro pesado Chevy hasta lograr la cima.
Paso de San Francisco el Chevy y el Fiat de Barrientos

En la gran confusión y ya casi al amanecer, suponíamos que íbamos primeros ya que no veíamos luces adelante nuestro y habíamos sacado centenares de kilómetros a los que venían haciendo regularidad.

Cual fue nuestra sorpresa cuando ya de día aproximándonos a Copiapó encendimos la radio y escuchamos a un locutor decir a viva voz: “aquí, llega el primer bravo piloto argentino....” y al momento las palabras de uno de nuestros compañeros de “La Barra” Faruk Cabur saludando al pueblo chileno en medio de la algarabía popular....

Lo que pasó en Chile, el regreso y el baile de entrega de premios sería muy largo de narrar pero fue algo inolvidable que quedará para siempre en la memoria de los participantes.

miércoles, 24 de octubre de 2007

7 - El deporte

Para descansar un poco del análisis socio económico de Tinogasta recordaremos una aspecto de “La Barra” que aún no fue mencionado: ya desde los tiempos de Slavco, las discusiones del foro que a veces no tenían lugar físico para debatir se complementaban con la práctica del ajedrez.

Slavco había traído un tablero y dado a que era bastante bueno jugando, varios de los personajes que se acercaron a desafiarlo tuvieron que ejercitarse para evitar una baja performance.

Entre los que se recuerdan como pioneros de este deporte estaban: Roberto Sarquís, Pedro Olmos, Miguel Angel Luque, el profesor Sierralta, Toto Crifasi, Lídoro La Fuente (luego Intendente de Tinogasta), Angel Magaquián (Senador provincial), Mario Pagura (banco Nación) y muchos otros.

Al poco tiempo eran tantos los participantes, que tuvieron que traer muchos tableros. Slavco que era el dueño del bar se concentraba tanto en el juego que cuando algún cliente quería un café había que gritarle varias veces para que emerja de su submundo lúdico y preste atención a los pedidos que le hacíamos.

Había duplas famosas, porque hay que aclararlo: eran competencias más conversadas “que partido de truco”.

Habiendo observado que los cerdos, vistos de atrás tienen los testículos como dentro del cuerpo, habíase originado la frase que decíamos cuando el partido se tornaba adverso, ya sin posibilidades: “estoy perdido como huevo de chancho” coloquialmente, “ huevo’y chancho”.
Don Luque, abrumado por la cantidad de veces que le repetían tal frase solía decir: “mi amigo, por favor...., deje tranquilos los huevos del chancho”.

Pero hablando de deportes no podemos dejar de decir que los “jóvenes” encontramos en nuestro ex profesor de la secundaria: don Ramón Sierralta, un incansable promotor de las actividades físicas; es así como formó un grupo de tenistas que si bien no todos eran habitué de “La Barra”, conformábamos un grupo que en poco tiempo se hizo muy amplio y sus encuentros en el club de Santa Rosa eran verdaderas fiestas tanto para el cuerpo como para el espíritu.

Organizábamos torneos con tenistas de la ciudad de Catamarca, La Rioja, Chilecito y muchos otros pueblos o ciudades.

Al igual que con el ajedrez, estos encuentros, generalmente de cuatro jugadores, dos veteranos llenos de experiencia y picardía y dos jóvenes llenos de fuerza y velocidad eran tan conversados como los de ajedrez.

Fueron épocas realmente hermosas y estoy seguro que todos recordarán con nostalgia, aquellos tiempos maravillosos.

Anécdota:

La cancha de tenis estaba al lado de una pileta de natación, separada por un tejido metálico, una tarde se había subido al trampolín una chica muy hermosa, mientras jugábamos un duro partido de tenis.

Al poco tiempo, uno de los que esperaba con ansiedad su turno para jugar, notó la distracción que producía en los jugadores esa figura escultural y las pelotas llegaban o “anchoas” o “largoas” (anchas o largas, según el vocabulario de la época) y se dilataba el partido hasta que éste gritó a la rubia señorita: ¡Gracielita......!, ¡lárgate de una vez...! , para que los veteranos terminen por fin el partido...!


Imagen de la época en el club Santa Rosa: de izquierda a derecha: Marcelo Córdoba, Ovi Ferreyra, uno de los pilotos de helicópteros Lama de la Fuerza Aérea cuando realizaban la demarcación de límites con Chile, Pino Sesto, Carlos Navas (después Intendente de Tinogasta), Ricardo Pruné, Ramón Sierralta, Eduardo Knez, Basilio Nieva y César Cuello.

martes, 23 de octubre de 2007

6 - ¿Por qué es pobre Tinogasta?

Reparar en la pobreza de Tinogatsa no fue casual, a pocos kilómetros están las ciudades de Chilecito y Aimogatsta, pertenecientes a La Rioja donde las cosas comenzaron a marchar distinto, ya desde el gobierno de Onganía (28-06-1966) hasta el final del mandato de Alejandro Lanusse (25-5-1973) se marca una profunda diferencia: en La Rioja nombraron de gobernador a un empresario de Chilecito: Iribarren, hombre conocedor de los problemas reales que impedían el desarrollo de La Rioja mientras que en Catamarca designaron al general Brizuela, que si bien hizo obras de infraestructura su pretensión de hacer la colonia Nueva Coneta a semejanza de un Kibutz Israelí mostraba su falta de comprensión de la idiosincrasia catamarqueña. El Kibutz era una utopía comunista creada por inmigrantes rusos llegados a Israel en 1909. Para ampliar este tema: http://es.wikipedia.org/wiki/Kibutz.

En La Rioja por el contrario una amplísima serie de leyes estaban dirigidas a atraer capitales aunque fueran extraterritoriales, así se establecieron bodegas como “La Caroyense” en Chilecito y se expandieron Los Mirizzio y los Nucete en Aimogasta que ya en 1973 procesaban más de 4 millones de kg de aceitunas por año.

En esa época Tinogasta producía unos 60 millones de kg de uva y Chilecito 20 mientras que hoy “La Riojana “ sucesora de “La Caroyense”, tiene una molienda superior a los 100 millones de Kg anuales mientras Tinogasta solo muele unos 15 millones de kg.

El ejemplo de Iribarren

La proximidad de La Rioja a la provincia de San Juan y Mendoza determinó una influencia muy importante, ambas capitales provinciales fueron edificadas prácticamente entre los viñedos y las industrias a que dieron lugar, en consecuencia la “clase política” que gobernó estas provincias provenían del ámbito de la producción y la Industria; así surgen los “cascarudos” o conservadores, que gobernaron por décadas esa provincia que la llamaban “la California Argentina”.

En Catamarca y La Rioja por el contrario, la clase política se formó de entre la burocracia parásita, especialista en componendas para perpetuar sus familias en el poder; no provenían de ámbitos empresariales y productivos porque en sus alrededores, en la época de la formación de estas ciudades la producción era muy escasa.

En Mendoza, por otra parte se diferenciaba profundamente el origen de la población: son famosas las anécdotas que cuentan como el gobernador Emilio Civit seleccionaba a los inmigrantes que descendían de los barcos, si eran personas capacitadas, muchas de ellas italianos, las enviaba a Mendoza, si eran españoles los enviaba a San Juan y si eran árabes los enviaba al norte argentino.

Más allá de la veracidad de la anécdota, un recorrido por estas provincias muestran justamente esta distribución de la inmigración europea y lo que es más importante el resultado de su influencia.

Iribarren, sin lugar a dudas, comprendió el origen cultural del problema de la pobreza que aquejaba a nuestras provincias, es por eso que en sus programas de colonización, intercaló mendocinos, sanjuaninos y riojanos con la esperanza de que los primeros transmitieran sus conocimientos y su mentalidad trabajadora a los autóctonos.

Cuentan que un riojano había ido a pedir una parcela de tierra en Vichigasta al gobernador, éste se la concedió pero al poco tiempo volvió a pedir el dinero para construir un parral y se le concedió, a los días volvió a pedir un tractor para arar y se le concedió pero al último fue el colmo cuando volvió, el gobernador exclamó: ¡vos otra vez!: te di la tierra, la plata, el tractor y ahora que queréis y el riojano le contestó: un gringuito para que la trabaje.

domingo, 21 de octubre de 2007

5 - El gran debate

Para resumir en pocas palabras los temas que mas preocupaban al foro diremos que partían de una impresión contradictoria: los veteranos por una parte contaban de un pasado de grandeza relacionada al hecho sin dudas cierto e importante de que hasta avanzado el siglo XX Tinogasta era un verdadero puerto seco y los jóvenes o recién llegados por otra parte, preguntábamos por los vestigios de esa grandeza. ¿Qué había pasado?, ¿acaso todos los pueblos importantes no dejan plasmado en obras las señales de su esplendor?.

Realmente existía un importante comercio con Chile, enviando desde los campos de engorde ganado en pié a través del paso de San Francisco por medio de arrieros e importando desde los puertos del pacífico manufacturas de origen británico.

Con anterioridad hubo desde Tinogasta un importante comercio de mulares que posiblemente se vendían en la feria anual salteña de Sumalao donde se reunían entre ochenta y cien mil mulas con destino final la Villa Imperial de Potosí en Bolivia donde los españoles las usaban en la industria minera y el traslado de mercancías.

Las narraciones de los veteranos comenzaron a gestar sospechas sobre la sensatez con que se manejaron los recursos del comercio internacional. Habitualmente el regreso de cada “misión comercial” pareciera que daba origen a fiestas interminables, digamos que duraban varios días.

Anécdota:

Cuentan que un personaje habitué en estas tertulias en casas de “La Orilla”, una vez sacaba a bailar reiteradamente a la esposa de un gaucho que estaba presente hasta que por fin perdió la compostura y lo desafió a pelear a don Néstor Oviedo, quien aceptó de inmediato el desafío pero propuso al retador que para no interrumpir la fiesta subieran a un techo y pelearan allí.

Rápidamente colocó una escalera y todo un caballero le dio paso en primer lugar, una vez que el gaucho subió al techo, don Néstor sacó la escalera y corrió presuroso a continuar con el baile interrumpido.

Aunque parezca un cuento, la anécdota fue cierta y una vez consultamos a un hijo de don Néstor sobre las impresiones que pudo recoger de tantas historias que se la adjudicaban al padre. Es así como nos indicó que si queríamos averiguar sobre los vestigios de las riquezas que abundaban en la “próspera Tinogasta”, excaváramos bajo los olivos de La Orilla y allí encontraríamos en estratos superpuestos del suelo, los tapones de cerveza y vino acumulados por décadas, testimonio de cómo emplearon la riqueza en aquellas generaciones.

4 - Los discursos

Pasaban los años, había cambiado de dueño el bar: ahora era de Pedro Juaneda y la barra había crecido: surgían siempre ocasiones para reunirnos a cenar, generalmente en el hotel de Turismo y regadas en abundancia. Demás esta decir que todos concurríamos de impecable saco y corbata.


La Barra

 La Barra, tradicionales cenas en el Hotel de Turismo año 1974, de izquierda a derecha: Faruk Cabur (recortado),Pedro Laluf, César Cuello, Humberto Orquera, “Negro Saleme” (oculto), Carlos Navas, ¿?, Armando Agüero, Roberto Sarquís, Carlos Capardo, Humberto Cuello, Alberto Villacorta, José Herrera, Mustafá Assad, José Herrera y Eduardo Herrera.

 Foto agregada el día 16 10 2016

(La segunda foto fue tomada de la colección de Roberto Sarquís publicada en Facebook casi 10 años después.)

A los postres alguien dijo un discurso y nadie imaginó que fuera el comienzo de una larga, prolífica y a veces desopilante época en que nos hicimos émulos de Demóstenes, Cicerón o Belisario Roldán.

En número que a veces llegaba a los 40, tenían la obligación de hablar todos, aunque fueran simples y breves palabras, pero quienes manejaban el arte del discurso y animados por unos buenos tintos tinogasteños a veces pronunciaban varios discursos en una misma cena.

Cuentan que un día en vísperas de elecciones llegó el ex presidente Frondizi al pueblo y se realizó un acto en el que los más destacados hablaban desde un acoplado agrícola sin barandas que hacía las veces de escenario; uno de nuestros más destacados oradores, que era del partido de Frondizi, en desacuerdo con algunos planteos le espetó con verba encendida “yo, doctor Frondizi, ante estos hechos: daré un paso al costado” y lo dio, cayendo del acoplado en medio de gran tumulto.

En una ocasión, en una larga mesa nos reunimos a esperar el año nuevo, pero uno de los integrantes que vivía en la ciudad prometió acompañarnos, pero no llegaba, así vinieron los postres, que era una casata helada. Justo cuando los mozos terminaban de servirla aparece nuestro amigo, discurseador nato, quien aprovechó unas palabras de disculpas por su tardanza para acoplarlas con un florido discurso.

No hubiera sido una anécdota digna de contarse si no fuera por lo extenso de la exposición donde veíamos a la casata recorrer todos los estados de la materia hasta convertirse hacia el final de sus palabras en leche para el desayuno.

Había muerto una anciana señorita, doña Amalia Linch, mujer de bien, maestra de aquellas que no solo enseñaban en la escuela sino con el ejemplo cotidiano de su buen comportamiento, cultos y refinados modales, nos abandonaba en fin una representante de las grandes familias tinogasteñas.

Tras el funeral, al que curiosamente habían ido muy pocas personas no había suficientes hombres para cargar el ataúd, desesperadamente salimos a la calle cuando vimos pasar a mi hermano Enrique Luís que pasaba en su cupé Torino con un perro pequinés. Lo hicimos parar y siendo de similar estatura tomamos las manijas del medio, ya en el cementerio continuamos de la misma forma hasta llegar al mausoleo de la familia Linch.

Tomando la empuñadura adelante mío iba nuestro inefable orador; cual fue mi sorpresa cuando soltó su empuñadura recayendo casi todo el peso del lado derecho del ataúd en quien esto escribe, observé que nuestro amigo subió algunos escalones, giró y sacó del bolsillo de su saco unas catorce carillas de un imponente discurso.

El pequinés de Enrique había encontrado cobijo del fuerte sol bajo la sombra del cajón pendiente de nuestros brazos.

En aquella inolvidable mañana, las palabras conmovedoras que pronunciaba nuestro amigo llegaban como saetas a nuestro corazón, pero con grave rictus manteníamos difícil silencio.
Por el contrario el pequinés de Enrique, no al tanto de las reglas, rompía en desgarradores aullidos que contrastaban con el silencio de la mañana.

Cuando abandonamos el cementerio, llevábamos una sensación amarga sin poder comprender el porqué de tanta ingratitud.